vida vs. tour de fleece: GO!

Hoy he soñado que iba a casa de Ventrue y me recibía diciendo “Mira lo que he traido del pueblo”. Esto ya demuestra que era un sueño: Ventrue es más de ciudad que una tienda Apple, y además últimamente no pone un huevo en casa, el tío. El caso es que me hacía pasar al salón y allí tenía una rueca enorme. Era de dos pedales pero casi tan grande como una great wheel. Se la había traído del pueblo, decía, y quería que yo le enseñase a hilar en ella. Yo no sé hilar en rueca, pero en el sueño me las apañaba y ahí le dejaba, hila que te hila como un Rumpelstiltskin en chandal más contento que la leche.

Si habéis leído el último post de TPN ya sabéis que la vida real me ha tenido ocupada esta última semana y que mis padres han venido de visita. El TdF ha quedado un poco abandonadillo; aún me da vergüenza hilar en público, así que durante el fin de semana me he limitado a hacerlo en la intimidad del compartimento del tren (al revisor casi se le da vuelta la cabeza intentando ver qué coño estaba haciendo xD) y los ratejos que nos han quedado para descansar en casa de los padres de JP.

Nos trajo las gominolas diciendo en un español muy andaluz “Ea, pastillitas para todos”. Mi madre estuvo lenta de reflejos y no le interrogó al respecto.

El miércoles por la tarde llegué a casa del aeropuerto y me encontré con cuatro horas de relajación por delante, así que pensé en recuperar el tiempo perdido. No en estudiar, por supuesto. Busqué algo que ver en Jaqen y me senté con mi huso y mi merino.

Ahí fue más o menos cuando me empezó a explotar todo en la cara.

Veréis, mi huso es uno de los husos más baratos que se pueden encontrar y no impliquen arrancarle una rueda al camión de juguete de vuestro sobrino y un palillo de bambú del chino de debajo de casa. Está hecho por Kromski, que es una casa que hace ruecas pero no demasiados husos. Pesa un copón y medio. Para que os hagáis una idea, el peso habitual de los husos para hilar lace o fingering, que es lo que estoy intentando hilar yo, es entre 20 y 40 gramos. Mi huso pesa 90, sin contar lo que ya llevaba. Aún así, usándolo a medio camino entre suspendido y soportado, había conseguido hilar unos 40 gramos de vellón e iba por la vida muy ufana y satisfecha conmigo misma. El miércoles fue el día que se me acabó la suerte. La hebra se me rompió tres o cuatro veces y cada vez juraba más alto y con más variedad, hasta que entendí que no iba a suceder. Hasta ahí había llegado hilando esa parte y, con un poco de suerte, sería ya la mitad del vellón y podría enrollarlo en un ovillo y ponerme con la otra mitad, para luego plegar las dos hebras juntas. Curiosamente, a la hora de plegar este huso es perfecto. Por supuesto, cuando saqué mi balanza se le habían acabado las pilas y como no tenemos tele no podía quitárselas al mando. Así que ahí estoy, en pleno tour de Fleece sin saber qué hacer, con puede-que-espero-que 50 gramos ya hilados. El mayor problema es que mi intención desde el principio ha sido hilar pesos finos, entre lace y como mucho dk, así que no tengo más remedio que hacerle caso a mi yo consumista: necesito un huso nuevo.

Tú ganas, Wildcraft

como si no me conocierais

Dos hechos en apariencia aislados:

– Adhi empieza a hilar a mediados de junio

– El tour de Francia empieza el 29 de junio.

El hecho que los une:

– La comunidad hilandera hace algo llamado Tour de Fleece todos los años. Por qué? Porque “they spin we spin” (JAJAJAJAJAJAAAJAJA). El tour de Fleece se celebra los mismos días que el de la Fgjaaaannnsss. Mientras un montón de señores masoquistas se ponen mallas ajustadas para pasarlas putas subiendo montañas, hay gente que hace lana. No hay un mínimo: cada cual se pone sus retos y se puede estresar más o menos intentando conseguirlos.

Supongo que hace cerca de un párrafo que sabéis lo que ha pasado. Pocas cosas me gustan más que apuntarme a este tipo de movidas, aunque luego las deje a medias (HOLA, KNITTING AND CROCHET BLOG WEEK) o fagociten el resto de mi vida (HOLA, NANOWRIMO) o se añadan a la lista de cosas en las que fracasé como está escrito (HOLA STORYADAY). Hay algo en estas movidas grupales interneteras que me atrae irremisiblemente (la camaradería? el poder quedar por encima de esa tía gilipollas del foro que te cae tan mal? el sentirte obligada a hacer los deberes? desde luego por los canapés no es) y además se me suelen cruzar por delante en el momento adecuado para tomar una decisión precipitada y poco realista. Como esta :D!

Mi muy honorable lista de retos para el Tour de Fleece 2013

* Terminar de hilar la Lincoln. No soy muy fan de esta fibra y su tacto de pelo de Barbie, pero ahora mismo sólo tengo un huso (quiero más ;___;) y me quedan unos 30-40g para terminarla. No me atrae la idea de sacarla del huso ahora y dejar una pelota de lana que suelta pelo rodando por el piso, como si no se bastase el piso para crear caos sin que yo ande echando aún más fibras animales que las producidas por humanos. Así que: terminar la Lincoln.

* Ayer me llegó una caja con 300g de fibra variada. Espero hilar al menos 200g y puede que incluso aprender a plegar, que es cuando después de hilar dos ovillos se vuelven a hilar uno contra el otro (es un “puede” muy “puede“, porque la verdad es que me encanta el aspecto esponjoso de las lanas con una sola hebra). Estoy intentando probar distintos tipos de lana antes de lanzarme a comprarla por kilos y de momento me ceñiré a las ovejas, que hay muchas y variadas como los entremeses. En orden de acometida:

Merino español color chocolate :9

Lana islandesa color natural-natural (beige, vaya, porque las ovejas islandesas vienen en mil millones de colores)

Y la que para mí es el premio gordo, porque soy un poco aprensiva y me parece una tontería aprender con fibras de lujo, así que pagar 2 euros por esta pelota ya me ha parecido salirme de mi radio de capacidades (si luego no le hago justicia me sentiré muy culpable v.v):

Oveja australiana. Es tan suave y tan bonita que me la quiero comer, pero no quiero regurgitar bolas de pelo de las antípodas en el salón.