vientogrís

Mi primogénita :’) La acabé el domingo pero esta semana está siendo un poco caótica, así que cosas sueltas, que no me da la cabeza para grandes proezas redactoriles (para pequeñas tampoco):

– Como dijo Nieves cuando la vio, “Qué pelurcio!”. Es peludina. No es especialmente suave pero es bastante más suave de lo que me había imaginado cuando miré las propiedades de la Jacob y el gris es PRECIOSO.

– Al principio me centré en la regularidad, y me salió una hebra muy regular y muy fina. También RIZADA HASTA LA MUERTE. Ya no era lana, era un muelle. Cuando terminé el hilado y me puse a enrollarla en torno a la silla llegué a lo primero que había hilado al final y me quedé asustada de la maroma para atar pitufos que me había quedado. Al lavarla y secarla con el peso (chili con carne de Heinz, bastante potable) se ha relajado un poco pero sigue teniendo rizos en los primeros 10 metros y ahí se han quedado ya para los muertos.

– Una vez abandoné la idea de la regularidad y me centré en cogerle el truco a sacar lana lo bastante rápido como para no tener que parar tanto fue todo mucho más fluido. La consistencia se fue al quinto carajal pero eh, ahora ya puedo hilar suspendido y sacar lana mientras el huso gira, en vez de tener que dar giro, parar, sacar lana hasta que se acabe el giro y volver a empezar (lo que llaman “park&draft”).

– Han salido unos 100 metros. No está mal, teniendo en cuenta que muchas de las primeras madejas que he visto por ahí son de 25 :D Me daba mucha cosa terminar con algo así, porque ya he hecho las suficientes mudanzas para convencerme de que cuantas menos cosas cogiendo polvo haya en una casa mejor. Con 100 metros de fingering-worsted-bulky ya se puede hacer algo funcional.

– El qué? Pues posiblemente algo muy sencillo para destacar, precisamente, la irregularidad de la lana. Unos mitones, por ejemplo. Fantaseo con la idea de usar la Lincoln que estoy hilando ahora mismo para bordarles un huargo y terminar de hacerlo todo un proyecto Stark integral :D

– Conclusión: +AAAAAAA, wouldwill spin again (quiero más husos ;___;)

the sheep we loved

Antes de enseñaros los resultados finales y explicaros más errores de principiante cometidos en el curso de creación de Vientogrís (hola, soy Adhi y le pongo nombre a todo), quiero agradecerle la experiencia a los animalejos que lo están haciendo posible. Puede que estuviera equivocada cuando decía que las ovejas son estúpidas, feas e inútiles, pero hay que entender que mi experiencia se basaba en Muriel, la enviada de Satán cabecilla del rebaño de la granja. Muriel era la cosa más cercana que tiene el mundo ovejil a un abusón de patio, una bola de lana grasienta de 100 kilos con cuernos y mala leche que, en vez de esperar su turno en el comedero como todas las demás, embestía el carro del forraje tan pronto como asomabas la nariz por la puerta. Muriel representaba esa actitud de “las reglas no son para mí” que odio tanto en bichos con lana como en monos depilados. Muriel era mi archinémesis en la granja, y desde entonces cada vez que pensaba en ovejas pensaba en ella. Las había mucho más majas, claro que sí, pero uno de mis poderes mutantes es acordarme más de los capullos que de la gente simpática.

Cuando decidí, después de varios meses de contención, empezar a hilar, lo hice un poco totalmente perdida. Dejándome guiar por siglos de sabiduría y sensatez, opté por dos acercamientos. Por un lado una filosofía tan antigua como la civilización misma: “Pilla lo más barato”. Por el otro, un sentimiento fruto de la experiencia y la objetividad: “Si puede ser, que no sea alemán”. Así terminé con un huso polaco y 200 gramos de lana inglesa comprados en una página gabacha.

Lo que no esperaba, y sólo descubrí después en uno de esos momentos de aburrimiento mortal en el que sólo te queda buscar chorradas en la Wikipedia o Google Images, es hasta qué punto había elegido sin proponérmelo LAS DOS RAZAS DE OVEJA MÁS ÉPICAS DE LA HISTORIA:

Una Jacob en su habitat natural, esperando a que den las cinco para desatar el Apocalipsis. Al primer señor que se atrevió a esquilar uno de estos habría que ponerle una calle.

Lincoln. De día oveja. De noche teleñeco de Jon Bon Jovi.

desafiando las leyes físicas

He aprendido muchas cosas hilando a mi Jacob vientogrís. No esperaba menos, siendo la primera vez en mi vida que cojo un huso y un montoncillo de vellón, y cuando haya acabado de secar y ovillar la lana haré un post más extenso al respecto, pero de momento una lección más para referencia personal que otra cosa (porque sé que vosotros sois un poco más listos que yo y nunca os vais a ver en este brete).

Si enrollas directamente del huso alrededor del respaldo de una silla, asegúrate de que:

a) No aprietas demasiado A PESAR DE LO QUE DIGA EL VIDEO DE YOUTUBE*
o
b) El respaldo de la silla no es más ancho por el borde que por la zona donde estás enrollando la lana hipersupermegaapretada
o
c) Si de todos modos has ignorado a y b, ten la dignidad de reconocer que te has equivocado, desenrollar la lana y empezar desde el principio.

Nunca se me dio bien la lógica más elemental y ahora tengo los dedos doloridos de empujar y tres uñas rotas, y eso que las llevo hipercortas v.v

*No es culpa del video de youtube. La señorita del video de YouTube tenía una silla de respaldo recto.