y recuerda, bella doncella, si nos necesitaras…

Lo que más echo de menos de Frankfurt es a F. Más que el restaurante de dim sum, más que tener dinero en el banco, más que nuestro balconcillo (y era un balconcillo muy majo) echo de menos hablar con ella todos los días, quejarnos de lo imbécil que era la gente en Nintendo y saber que si alguna de nosotras tenía una mala mañana lo único que teníamos que hacer era mandar un mensaje por el chat interno y dejábamos lo que estuviéramos haciendo para encontrarnos en las escaleras, darnos un abrazo muy fuerte y volver a nuestros respectivos departamentos pensando que ay, cómo la quiero. En los peores momentos que pasé en Frankfurt ella siempre estuvo allí, aguantándome y haciéndome sentir que alguien estaba de mi parte incondicional y completamente.

Además de ser una de las mejores personas que conozco, otra cosa que llama la atención de F es su estilazo y lo guapa que es. Antes de atreverme a hablarla, cuando estaba recién llegada a la empresa, la veía pasar por los pasillos y pensaba “Jo, F siempre va maravillosa a todos sitios”. No sigue modas, no necesita que H&M le diga que este año tiene que llevar un crop top por narices (pero lo llevará si le gusta, aunque ese mes no esté de moda) y además es pelirroja.

Quiero un montón a F, aunque yo sea una malqueda de mierda y tardase algo así como dos años en tejer su chal. Pero al final lo terminé y hace ya unos meses que está con su fabulosa, encantadora, adorable, mágica dueña alérgica a la lana.

Y es que este chal está hecho en 100% seda. Lo sé, está todo el mundo harto de oirme decir “nunca más una fibra con poca elasticidad” y dos proyectos después verme sacar tres ovillos de algodón o seda del cajón. Sin embargo con este chal he descubierto varias cosas:

  • Es posible que Dyeforyarn haya reemplazado a Madtosh como mi marca preferida a la hora de tejer proyectos especiales. Antes de este chal sólo conocía su mezcla merino/camello y ya me había vuelto loca de amor porque es lo más suave y esponjoso del mundo. Ahora he probado su seda (en este chal) y su lana para calcetines (en mi proyecto actual) y oh dios mio. Y los colores. Lo quiero todo.
  • No sé si la seda de Dyeforyarn es más elástica o es que este tipo de fibras me molestan menos cuando hago punto. Mi experiencia con seda anteriormente se limitaba al chal que le regalé a mi tía M, a ganchillo, y las pasé un poco canutas.
  • Dee O’Keefe es mi profeta y todo lo que diseña es amor, está explicado por los ángeles y es lo bastante sencillo como para que la gente se piense que es complicado. Te hace quedar muy bien.
  • Blocking is magic (pero eso ya lo sabíamos)
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Braga pre-bloqueo

En datos duros y fríos, técnicamente este proyecto me llevó unos nueve meses pero seamos sinceros: obviamente no trabajé en él durante nueve meses. Entre medias hubo otros proyectos, un par de conejos, algún elefante, gorros y mi vagancia a la hora de cumplir con la etiqueta en esto de hacer regalos de cumpleaños relativamente cerca de la fecha del cumpleaños. En total diría que podía haberlo terminado en un mes y no lo hice porque soy escoria y de vez en cuando necesitaba tomarme un descanso. También hubo tragedias como el que se rompiera la aguja y en Estrasburgo no vendieran intercambiables de KnitPro (aunque la web de un par de tiendas me mintiera vilmente y dijera que sí). Además decidí que no quería trabajar en él mientras estuviera cabreada o triste, porque F se merece algo sin pensamientos negativos. Esto dificultó bastante la tarea porque 2015 ha sido una enorme mierda así en general.

Como de costumbre, la mayor parte del proyecto consistió en mí tejiendo y pensando “menuda mierdaaaaaa” porque afrontémoslo, antes de bloquearlo todo parece mierda, sobre todo cuando tejes en pesos tan finos. Pero soy perra medio-vieja y ya sé que el bloqueo lo arregla todo, así que seguí adelante. Lo único malo que puedo decir de la lana es algo que no es tan malo, pero añadió un poco dificultad, y es que es lace de 8 hebras, que se dice pronto. Hay que tener muchísimo cuidado a la hora de meter la aguja porque es fácil meterla por donde no debes. Por otro lado la seda crece un montón al bloquearla y madre mía, mereció la pena el andar con tanto cuidado y las horas metidas porque cuando por fin rematé y le di el baño de rigor, incluso con mis manazas y mi técnica terrible a la hora de bloquear quedó un chal muy aparente y classy as fuck, así como es su dueña.

Nombre: and remember, fair lady, should you need us
Patrón: Glenallen Shawl (6 dólares)
Lana: DyeforYarn 100% Mulberry Silk en St Patrick’s Day Parade Gone Awry (los nombres de esta tienda, por dios)

bodorrios y otros cuentos (parte 2)

Exceptuando las primeras semanas después de aprender a hacer ganchillo, el tema de los amigurumi/muñecos/comoqueráisllamarlos es algo que nunca me ha llamado espectacularmente la atención como tejedora. Me gusta ver las cosas que hace otra gente, pero no hacerlo yo. En general disfruto más de los proyectos largos y en una pieza, no me gusta pasar horas rematando cachitos de unicornios y después, una vez el bichín está terminado, soy muy bardal y o no tengo donde ponerlo o termina cogiendo polvo en cualquier esquina. El 90% de las veces que veáis algún juguete en mi cola de proyectos de Ravelry es para un regalo y además es posible que esté de un humor de perros en cuanto a tanta cosa tan pequeña y retorcida.

Así que por supuesto para la boda de mi hermana no tuve mejor idea que meterme con un par de amigurumis de esos de extra de piezas pequeñitas y doble con tirabuzón de remates con instrucciones confusas. Que entren los bridal bunnies!

Mi hermana ha tenido hasta la fecha dos pimpollos conejiles: Carboncillo y Jeta. Carboncillo se fue a mordisquear la gran montaña de cables en el cielo de los roedores hace unos años, pero Jeta está ahora mismo siendo malvada en mi habitación mientras mi hermana y mi cuñado compran motos por la geografía española. Me pareció adecuado basar a la novia y el novio en ellos, porque mi hermana quería una boda llena de detalles y ya que los bichines no iban a poder estar allí en persona (Jeta tiene ciertos problemas de actitud con la raza humana en general) al menos estuvieron allí en lana y espíritu.

Metiéndome con tecnicismos: las piezas en sí no tienen gran misterio y no hay nada más que punto derecho, punto revés, aumentos y disminuciones. La lana que usé es “Nido”, de lanas STOP, que se vende como para hacer ropa de niños y es un grosor entre lace y fingering, bastante adecuada? Sin más.

El patrón en sí ya es otra historia. Son muchas piezas, y eso que prescindí de unas cuantas como el velo y la chistera, y otras las improvisé, como el ramo. Muchas piezas. Además las instrucciones son todas escritas y eché mucho de menos un poco de ayuda visual con según qué montajes (*cough*las orejas*cough*) que no estaban excesivamente bien explicados para una novata como servidora.

Las piezas del novio (fuera de plano: el ataque de "yo esto no lo coso" que me dio al ver cuantas eran)

Las piezas del novio (fuera de plano: el ataque de “yo esto no lo coso” que me dio al ver cuántas eran)

Pero al final triunfó el amor y la sensación de que una vez enseñada la foto de los originales a mi hermana igual no me dejaban entrar a la boda sin ellos. Y cosí y cosí y cosí como un personaje de cuento infantil, hasta que tuve la lengua llena de fibras acrílicas y se me perdieron todas las agujas de rematar, y la era del hombre se perdió en las brumas de la historia, dando paso a la del conejo vestido de frac.

bodorrios y otros cuentos (parte 1)

El sábado pasado se casó mi hermana y del domingo y el lunes sólo recuerdo una excursión zombi en coche bajo el diluvio universal para llevar a K al aeropuerto de Bilbao. El resto es una bruma borrosa de pijamas, sofá, y no tener que preocuparse por cumplir un plazo para algo por primera vez en meses. MESES. Si yo acabé con unas ganas muy cruentas de darme a la ociosidad y a tejer ponchos en punto de arroz eterno y a mirar series que no me hagan pensar no os quiero contar cómo estaba mi madre. Además de ser una manitas ya de serie y haberse hecho su vestido con abrigo a juego y el bajovestido de novia de mi hermana, también tiene un don especial para ofrecerse a cosas como hacer desde cero los sobres forrados de las invitaciones, las letras super hollywoodienses iluminadas con LEDs que dominaban la mesa de dulces, los carteles personalizados de los detalles y tresmil chiquicientos millones de cosas más.

de momento no tenemos una foto más clara pero creo que esta basta para constatar que PARTÍAN LA PANA, LAS LETRAS

por ahora no tenemos una foto más clara pero creo que esta basta para constatar que PARTÍAN LA PANA, LAS LETRAS

Como de momento no tenemos fotos de todo me voy a centrar en las cuatro chorradas con las que contribuí yo al sarao, y a ver si más adelante mi madre me da permiso para tenerla de guest star en otro post. Sin más dilación, y como post inaugural de esta serie de bodorrio y celebraciones, os presento:

– LAS INVITACIONES (tutorial en diez cómodos pasos)

1. Ofrece alocadamente hacérselas tú, y de la forma más retorcida posible, sin pensar en las consecuencias. Las consecuencias son para débiles!

2. Después de aceptar y descartar al menos cuatro ideas sobre contenido y otras zarandajas, desempolva a la desesperada tus escasos conocimientos de tipografía y vuélvete loca intentando hacer algo con la frase elegida por los novios que quede medio decente (para que luego todo el mundo diga “Anda, son de Mr Wonderful?” *headdesk)

3. Envíale tres millones de ideas a tu hermana y su prometido (ahora esposo!), cada una ligeramente distinta de la anterior.

4. Recibe la confirmación por cuadruplicado de que el diseño que ha elegido tu hermana la convence al 100%. Adviértela de que vas a encargar el sello de caucho y que una vez encargado ya no hay cambios que valgan. Deja que se lo piense unas semanas, vuelve a enseñarla el diseño antes de encargar el sello.

5. Encuentra el papel adecuado y una tienda que haga sellos de caucho de 10x15cm sin pedir un riñón a cambio, porque lo estás reservando para la edición integral de Boardwalk Empire.
(5b. En el proceso, y por querer darle una oportunidad a un negocio nuevo y español, aguanta que un par de flipadas que acaban de abrir su tienda de washi tapes y scrapbooking y mamone-ing super cuqui de la muerte se rían de tí como si fueras idiota asegurándote que es imposiiiiiiible del todo hacer un sello de ese tamaño! Tontita! “Te habrás confundido de tamaño, no querrías decir uno de 5×5 centímetros?”, porque todo el mundo sabe que de “lo necesito de 10×15, tamaño postal” a “no sé, igual 5×5?” hay un typo y media neurona de distancia)

Para cuqui yo, gilipollas :D

6. Encarga a Rubberstamps que dobleguen a las leyes de la física, invoquen a Cthulhu y le echen polvo de hadas a ese formato imposible. Recibido en 2 semanas. Bien por Rubberstamps y su magia negra de otra dimensión.

7. Imprime las primeras pruebas y que tu hermana te diga “Ay! Pero es que la frase no era así!”. Contén las ganas de hacer que la novia se trague un sello de caucho de 10x15cm que desafía las leyes de la física terrestre.

8. Prueba tres clases distintas de tinta porque el sello tiene trazos super finos que las tintas habituales ni siquiera registran (Pelikan, mal, sólo valéis para cosas de funcionario). Termina encargando en eBay dos almohadillas de Versafine Tsukineko, que viene a ser otro poco de magia pura en tono crimson red y tampón cómodamente alzado. A++++++++ would stain my fingers again.

9. Pásate una tarde imprimiendo 90 invitaciones a mano y preguntándote por qué no te amputaste el brazo derecho cuando tuviste la oportunidad durante aquella visita escolar a la fábrica de productos químicos.

10. Haz una foto, contén las ganas de enseñársela a todo el mundo, mándasela a tu hermana y que ella proceda a colgarla en todos sitios porque la molan mil, frase incorrecta y todo.

Las tarjetas eran cartón rústico por delante y cartulina roja por detrás, y también las hizo mi madre una por una

Las tarjetas eran cartón rústico por delante y cartulina roja por detrás, y también las hizo mi madre una por una

Ta-daaaa! Y con sólo múltiples traumas psicológicos (llevo fatal que la gente me tome por tonta en las escasas ocasiones en las que no estoy siendo tonta) y alguna que otra secuela física!

baby groot, o cómo descubrí que necesito aprender a hilar dando más elasticidad a la lana

Hace unos días se alinearon dos planetas que desembocaron en volver a coger el ganchillo después de meses teniéndolo aparcado: Nieves volvió de ver Guardians of the Galaxy convencida de que todo el mundo debería tener un baby Groot y varios de los blogs y tumblrs que sigo mencionaron a la vez el patrón de Twinkie Chan. Cuando Anxo de Enemy Dolls subió la foto del suyo ya no pude aguantar más, principalmente porque estoy en medio de estudiar Lingüística y ya sabemos todos que si hay un momento propicio para empujarme a empezar todos los proyectos del mundo es éste. Además, me autoconvencí, era el cumple de Nieves dentro de poco y tenía la lana perfecta para el look rústico-cortecil, hilada a manita.

100% churra merina de pura cepa

100% churra merina de pura cepa

Bear, como llamé a esa madeja, fue la tercera cosa que hilé y la primera en la que me lancé al estrellato plegando, así que sabía que no iba a poder seguir el patrón exactamente. Mi Groot ha quedado más pequeño que los que he visto por ahí, además de más irregular porque la lana pasa con jolgorio y alegría de un fingering fino a un worsted muy poco fino. Aún así me puedo dar con un canto en los dientes porque en general es bastante de fiar y también le da un poco de gracia a la cosa. But I digress.

El problema es la elasticidad. Una de las razones por las que casi no hago ganchillo ya, aparte de que me llamen más los patrones de punto (pero a quién quiero engañar, últimamente tampoco hago punto), es que el punto es más permisivo con lanas poco elásticas. Cuando hice a mi tía su chal de seda prometí que nunca más haría ganchillo con algo tan antipático. Por desgracia y como hiladora novata, Bear tiene apenas un poquito más de elasticidad que aquella seda y es chopocientasmil veces más áspera. Resultado: para cuando llegué a los brazos ya tenía los dedos como garras y ni siquiera había entrado en Mordor todavía.

No quiero hablar de ello. Duele demasiado. No, literalmente, me duelen los dedos al recordarlo. La irregularidad de la lana, mi torpeza a la hora de buscar los puntos y lo pequeñín de los brazos culminaron en unas cuatro horas de juramentos en hebreo y soluciones chapuceras. Para entonces ya me la soplaba de lado todo; pegué un montón de papel pinocho al fondo de la maceta y le acomodé como pude, imaginando que el invento no aguantaría ni una noche antes de tener que buscar una solución más drástica (por alguna razón me daba un montón de penita pegar a Groot permanentemente al tiesto. Yo qué sé, igual quería dar un paseo o ir a la cocina a por un vaso de leche).

Pero cuando me levanté el domingo ahí estaba Groot en su maceta, tranquilamente a pesar de sus brazos deformes. El pobrecín se ha quedado sin hojas porque por pura casualidad su futura dueña y su consorte pasaron brevemente por Cantabria ese mismo día (pero el rato suficiente como para tener que dar un rodeo y traerme hasta Santander cuando Feve me traicionó de mala manera v.v LO SIENTO) y si a ella le ha gustado pues oye, algo habré hecho bien :D

Se nota que tiene parte de mí por la forma en que está permanentemente enseñándole el dedo medio al mundo

Se nota que tiene parte de mí por la forma en que está permanentemente enseñándole el dedo medio al mundo

5KCBWDAY1 – un día en la vida de…

Se me ha echado encima la Knitting&Crochet Blog Week que organiza Mimi todos los años, y hasta el último momento me he estado pensando si hacerla porque el horno bollero (jijiji) anda averiado, pero en dicho último momento me ha podido esa compulsión obsesiva que tengo por postear cuando me lo manda otra gente, así que sin más dilación le paso el micrófono a nuestro invitado de hoy.

5KCBWDAY1 Un Día En La Vida De…
Describe un día en la vida de uno de tus proyectos.

He tenido muchos nombres y no todos pronunciables. He tenido muchos rostros. Cada día que pasa me pregunto si moriré en esta bolsa, como mi primera reencarnación. La otra opción es aún más dolorosa, una eternidad de índices y anulares mal cogidos, de chapuzas por no haber contado bien las vueltas, de desenredar dos colores que quieren estar juntos sólo para volver a entretejerlos durante diez minutos y devolverme a la oscuridad. Cada día invento nuevas formas de salir de este infierno. “Hoy haré que resbalen las agujas de bambú”, me digo. “Hoy esperaré al momento idóneo para revelar un error siete vueltas antes”. “Hoy haré aparecer un punto suelto donde antes sólo había unidad y harmonía”. Cada día espero mi momento, aquí, en la oscuridad, pero a menudo cae la noche sin que haya visto la luz, ya no del sol sino de la lámpara del salón. ¿Y queréis saber cómo es un día en mi vida? Mi vida es la noche eterna, inocentes mortales.

He tenido muchos nombres, pero vosotros me conocéis como La Tercera Versión De Los Guantes Del Pulpo De Los Cojones.

En la imagen: segunda versión de los guantes del pulpo de los cojones. La tercera no quería saber nada de nadie.

En la imagen: segunda versión de los guantes del pulpo de los cojones. La tercera no quería saber nada de nadie.

la tienda hecha de NO

La proxima vez que me veáis/escuchéis/sintáis pensando en comprar una madeja en Wolle Roedel quiero que uséis esta silla para partirme la cabeza:

Me gustaría pensar que no hará falta llegar a la violencia y recordaré por mí misma que nada que salga de esa tienda sin el logo de KnitPro tiene cabida en mi vida, pero por desgracia tiendo a olvidar que algunas cosas son malas para mí, por muchas ganas que tenga de que no lo sean. La lana de Wolle Roedel es mala para mí. No me gusta su tacto, no me gusta cómo queda tejida, la mayor parte del tiempo no me gustan ni siquiera sus colores. Por qué la compro entonces? Me pasa con los cacahuetes también; normalmente no me gustan, pero de vez en cuando estaré en el supermercado comprando cebollas o estropajos y tendré un ataque intenso de “quiero cacahuetes, compra cacahuetes, claro que me gustan los cacahuetes” y luego se quedarán abiertos y criando mierda en el armario de la cocina porque NO ME GUSTAN LOS PUTOS CACAHUETES.

dolor, alpaca y otros cuentos

A mi hermana le gustó mucho su Shallows (yay!). A mi madre le gustó mucho el Shallows de mi hermana (doble yay!) y me ha pedido uno. Tenía rodando por casa sin proyecto fijo otra madeja adorable del mismo MerinoCamel (vulgarmente conocido como cameltoe, hola señor Togusa!) de DyeForWool, esta en azul (Shattered Sapphire, si queréis poneros quisquillosos), así que se la he adjudicado. También la quiere con cuentas, y yo, muy en mi línea de métodos fiables y científicos, no tengo ni puñetera idea de cuántas cuentas ha llevado el de mi hermana. Compré dos cajas de cuentas y Dios quiso que me sobrara más de la mitad de ambas, pero hasta ahí hemos llegado.

Eso a mi madre no le vale. Me ha dicho que mire el patrón que usé, cuente las grecas y haga cálculos. Yo he tenido que decirle que seguí el patrón sólo de forma simbólica (es decir, nada en absoluto). No me ha contestado. Ese murmullo lejano que oís? Posiblemente mi madre gritando a los cielos qué ha hecho mal y en qué punto me eché a perder de esta manera. Lo siento, mami v.v

(Es la segunda vez hoy que me veo obligada a pedir perdón a mi madre por ser así de decepcionante via blog, estoy que lo parto).

Por otro lado mi hermana se descolgó poco antes de mi odisea de regreso tren-taxi-bus-avionil con que quería un cowl/cuello/jersey/invento post-apocalíptico extraño como el que lleva JLaw en Catching Fire. A mí me emocionó mucho que por una vez me pidiera algo que no fuera para su coneja, así que encontré un patrón que me hizo tilín, me armé de tres ovillos de Katia Peru en un gris así como super peludo y esponjoso y agujas de 50mil milímetros (12, pero muchos, que yo soy más de laceweight) y me puse a ello. Las dos piezas del pecho y la espalda me las ventilé en menos de dos horas y me las prometía muy felices, en plan “uy, esto lo acabo antes de irme a Frankfurt!”, hasta que llegué al cuello casi inamovible ese que me había llamado la atención en el cine, y al largo tutorial sobre cómo llegar a esas cimas de rigidez lanosa. Una pequeña parte de mí había esperado fervientemente que fuera un truco de almidón y laca, pero como de costumbre el universo se descojonó en mi cara, y ahí me planté mi último día de vacaciones a comprar tres metros de soga y cinta aislante en la ferretería de turno.

Por tres mil pesetas: materiales que nunca te imaginaste que usarías para tejer una chaqueta

Por tres mil pesetas: materiales que nunca te imaginaste que usarías para tejer una chaqueta

Sobra decir que no lo dejé terminado. Me lo he traido y ando con el segundo aro, que no sólo hay que forrar sino además fijar al primero, y creo que si mis dedos sobreviven al dolor de andar tirando de la soga y clavando el ganchillo y demás cosas cafres podré irme a Alaska a matar osos con las manos desnudas. Si termino este cuello, volveré a mi aldea triunfal y cubierta de sangre (la mía, porque se me habrán quedado los dedos en muñones), abandonada la niñez, y se me considerará un hombre hecho y derecho ò.ó

WiP no more!

Aunque sólo uno de estos era sorpresa me dio una pereza inhumana el hacer posts separados. Ahora que mi hermana ya ha arramplado con todos los envoltorios de sus regalos como un Stitch puesto de anfetas no hay por qué continuar guardando las apariencias :D

De izquierda a derecha:

“Sister I Know” para mi hermana.
Lana MerinoCamel de Dyeforwool, en color “Forgotten bunch of roses” (no os canséis buscándolo, fue un one-off hiper exclusivo de la muerte).
Patrón Shallows.

“The North Remembers”.
Tosh Merino Light en Betty Draper Blues y Mica, sobradamente bien ponderados en este blog porque MADELINETOSH <3. Sí, este es el patrón que me hizo retomar el punto :D Creo sinceramente que voy a pasar más tiempo mirándolo que llevándolo puesto.

“Lion Red for a Direwolf Girl”.
Tosh Lace en Tart. Patrón Elizabeth de Dee O’Keefe. No conozco el estado civil de Dee O’Keefe, pero si sus genes se parecen a sus diseños quiero tener sus hijos.

tricotando (uso de este verbo tan rarito patrocinado por Ventrue) en el tranvía

En una hazaña sin precedentes he logrado dominar a mi débil cascarón y acostumbrarme a hacer punto en el tranvía. Sólo punto, porque por alguna razón el ganchillo hace que me maree aún más, pero no importa porque ahora mismo todo lo que me ahoga precisa de al menos dos agujas. Y mola! Una hora al día para adelantar! Y una hora al día para hacer estudios sociológicos totalmente subjetivos sobre los tipos de gentuza que me acompaña en mi epopeya! Principalmente cinco!:

* La gente que pasa, mi tipo preferido y el 80% del vagón. No creen que hacer punto en el tranvía merezca más atención que los otros mil pasajeros que están leyéndose Tormenta de Espadas, y tienen toda la razón. De hecho los que están leyéndose Tormenta de Espadas a estas alturas del 2013 no sólo merecen más atención sino también un camión de spoilers. Gracias por no hacerme sentir un bichejo raro.

* El otro tejedor perpetuo. Posiblemente a estas alturas os conocéis de vista, habéis hablado más de dos veces y os habéis añadido mutuamente en Ravelry, pero cuando os encontráis os dedicáis a tejer en silencio a no ser que alguien esté haciendo algo raro o lleve puesto algo que debe ser comentado. Hay una señora que trabaja en mi edificio pero no en mi compañía cuyos gustos laniles no podrían ser más distintos de los míos pero se hace abrigos. ABRIGOS. Abrigos simétricos de lanas de las que mutan. No me lo pondría jamás pero lo estudiaría como un alienígena a su abducido.

* El tejedor de incógnito. Suele ser un hombre. Llega. Se sienta. Te mira. Mira a los lados como si estuviera considerando la opción de sacarse un moco ahora que nadie presta atención. Abre su bolsa y saca el calcetín rosa fucsia y violeta que tiene a medias mientras os sonreís mutuamente con cara de “AAAAWWWWW YISSSS”.

Esto ocurre así, tal cual

* La gente que flipa y te mira y te remira y sencillamente OMG NO PUEDE CREERLO. Porque la gente dejó de hacer punto en el siglo XIX. O algo. Siempre me bajo con la sensación inquietante de que en dos paradas más me habrían sacado una foto disimuladamente para subirla en Imgur. A veces comentan entre ellos que no habían visto a nadie hacer punto desde el otoño de 1872, pero generalmente lo hacen en un tono de sorpresa, no como:

* El grupito de niños/as o estudiantes de Medicina o señores/as que se ríen y te señalan y ante los que sólo puedo decir llamadme abuela todo lo que queráis, en dos semanas yo me calentaré con un Fabergé precioso y exclusivo de lana teñida a mano mientras vosotros seguís rascándoos las ronchas que os deja esa bufanda de H&M hecha de acrílico derritecuellos y vello púbico comprado al por mayor :)