NUNCA MÁS (y van 4)

El primer chal un poco complicado que hice a ganchillo y que no quedó feo fue el de mi tía N. Guardo un pedacito especial de mi corazón para ese proyecto porque fue mi primer encuentro con las lanas de Madelinetosh, y aunque ahora ya me haya expandido y no pueda decir que son mi marca preferida (Dyeforyarn, soy tuya, call me) sí que sigo queriéndola mucho y estoy muy contenta de haberla conocido. Madtosh es ese novio que era más bien un amigo con beneficios y con el que rompiste sin mucho drama cuando ambos encontrasteis gente que os interesaba más, pero todavía os lleváis bien y os mandáis memes por facebook*.

Pero divago. Fue mi primera experiencia con Madtosh (bieeeen) y mi primer Maia (eeehhh). Y la cosa con el Maia fue que sí, aprendí bastante. Para cuando lo terminé sabía leer mis puntos bastante bien, algo que llevaba muy cuesta arriba, y me sabía el patrón de memoria, que es el principal problema del Maia. El Maia es EL TEDIO, así, con mayúsculas. Las cuatro mismas vueltas una vez, y otra, y otra, y otra. Si hay algún punto que no domines al empezarlo para cuando lo acabes podrás escribir disertaciones sobre él. El de mi tía N quedó un poco pequeñito porque me daba miedo quedarme sin lana y además todavía no bloqueaba con la alegría de torturador medieval con la que bloqueo ahora, y aún así acabe un poco cansada. No tenía intención ninguna de volver a hacer ese patrón.

Entonces mi madre me pidió ese patrón. No otro, ningún otro, ese. Y cómo le iba a decir que no a mi madre. Así que hice otro Maia. También con lana de Madtosh en Silver Fox, que tiene que ser uno de los colores más preciosos que tienen. Este quedó todavía más bonito, y más grande y mejor bloqueado porque ya le había perdido un poco más el miedo. También juré que ahora (entonces) sí que sí, que jamás, jamás volvería a hacer otro Maia, porque ya soñaba con sus putos puntos triples.

Y pasó el tiempo. Y le hice un chal a mi madre y a todas sus hermanas excepto a E, no porque no quisiera sino porque los chales que empezaba para E se me cruzaban de mala manera. Ya había empezado a hacer punto y sin exagerar, en dos años inicié y deshice al menos cinco chales y un poncho para E. Para la primavera del año pasado me empezaba a dar vergüenza intensa el no haberle hecho nada aún. Al principio intenté resistirme, pero pronto quedó claro: tenía que hacerle otro Maia. Era el destino. Así que hice otro Maia, esta vez eterno y sin miedo, con un acrílico interminable para que pudiera maltratarlo y llevarlo a la playa y tirarlo en la lavadora sin preocuparse. Y le encantó y la maldición se rompió. Y pensé que nunca tendría que hacer otro Maia porque de verdad, ya no me quedaba gente a la que quisiera tanto como para hacerles un Maia.

No contaba con Fer.

En su defensa diré que Fer no sabía que yo había jurado tres veces no volver a hacer un Maia y que me hizo muchísima ilusión que me encargase uno como regalo de cumpleaños para otra persona, porque si conocéis al Fer sabéis que aparte de ser un amor y lo mejor que se puede tener como amigo, el Fer es estiloso a morir. Y si le gustan las cosas que hacer como para regalárselas a otra persona es que eh, haces las cosas bien. Así que por un lado honor y ego por las nubes de que pensara en mí.

Por otro… bueno *señala los párrafos anteriores*

Esto fue en mayo, antes de que me rompiera el tendón. No voy a decir que me alegre de lo que pasó con mi dedo, pero digamos que para cuando empecé a recuperarme (todavía estoy en ello) tenía tantas, tantas, tantas ganas de coger las agujas que acometí el trocito de Maia que tenía parado desde junio con mucha alegría y mucho ímpetu, y luego ya cuando se me pasó la borrachera de “AY, QUE PUEDO HACER GANCHILLO OTRA VEZ” suplí el carrerón con inercia y sentido del deber. Y perseveré de una manera que asombró a propios y extraños porque soy la reina del “ya lo hago otro día”, pero esta vez no, y lo acabé a tiempo, y lo bloqueé y lo sequé y lo metí en un sobre y ya está con Fer y espero que a su destinataria le encante.

Otros datos: la lana es Zambezi, de Fleece Artist, en Sea Oak, y es una gozada esponjosa de seda y mohair con un corazón negro y cruel. No la caguéis con esta lana. Tratadla bien y con mimo, haced cosas bonitas con ella, pero si tenéis que deshacer puntos podéis empezar a llorar ya porque os garantizo que habrá lágrimas y se os romperá la hebra y os preguntaréis cómo algo tan delicado puede tener tan mala hostia. A modo de anécdota comentaros que en los cuatro Maias que he hecho la he cagado leyendo el patrón del primer motivo todas las veces. En el cuarto quise ir de lista y me dije “Adh, cuidado aquí que ya sabes que siempre la cagas, lee lentamente”. Y volví a meter la pata. Es así y punto.

(Ese no fue el error por el que tuve que deshacer una vuelta entera y enfrentarme a la ira de Zambezi, por cierto. Mi error no se ve si no te sabes el patrón de memoria. Como me lo sé yo a estas alturas).

Pero ya está. No habrá un quinto Maia, a dios pongo por testigo. No me pidáis un Maia porque pueden pasar dos cosas: posiblemente no os quiera tanto como para decir que sí, y prefiero ahorraros el disgusto. Y si os quiero lo suficiente como para decir que sí, diré que sí, y el disgusto me lo llevaré yo. No seáis malos. No me pidáis más Maias.

*por desgracia no hablo por experiencia propia pero espero sinceramente que esta clase de relación exista

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mayapple 2.0 – más grueso, más centelleante, 100% imposible de fotografiar

Como no tuve bastante con el borde del Mayapple que hice para la excelvillosa Gin y si algo me motiva en esta vida es acabar odiando al universo, cuando todavía no había acabado el de Gin ya había empezado otro. Mismo patrón, distinta lana, ahora con abalorios. Literalmente. A las señoras de la peluquería de mi abuela les motivaron una barbaridad los abalorios y di la clase de engarzado más puesta de laca del mundo.

Yo en realidad tenía otra cosa pensada para mi madre, pero entonces a mi madre se le cruzó por delante el de Gin y el destino hizo el resto. También tenía pensado acabarlo para Reyes. Este chal es una larga lista de cosas que iban a ser de una manera hasta que Murphy dijo “Jaaaaajajajajajajajaja qué mona e ingenua que eres a veces” y fueron de otras pero no me importa porque mi señora madre está muy contenta con él así que valió la pena y tal. Me sirvió para aprender varias cosas:

– Pretender encontrar agujas de cualquier talla que no sea X o X.5 en Santander? Más me vale aprender a tallar madera por mi cuenta.

– La lana dijo desde el principio “yo fotos no” y, efectivamente, ella fotos no. No sé cuántas fotos le he sacado a esta (maravilosa, preciosa, suavísima, superlativa) lana, pero así a ojo más de 50 y menos de un millón. Sabéis en cuantas he conseguido captar su color real? Os daré dos pistas: es un número entero y menor que uno. Así que no tengo más remedio que robarles una foto a las chicas de DyeforYarn/Wool, para que os hagáis una idea de este chal que en realidad no es azul marino, por mucho que mis cámaras se empeñen.

"Peacock butterfly taking a dirt nap", se llama, porque no sólo tienen los colores más guays del mundo, también los nombran cosas así

“Peacock butterfly taking a dirt nap”, se llama, porque no sólo tienen los colores más guays del mundo, también los nombran cosas así

– Este borde sigue siendo interminable y es el último Mayapple que hago. Por otro lado es muy adecuado que haya sido para dos de las mujeres más guays de mi vida <3

– Esa aguja de 3.75mm imposible de encontrar? Una se va a romper de la forma más tonta posible a una semana de tener que entregar el chal, cuando te queden tres vueltas del cuerpo.

– Cuando encargues la aguja de repuesto a Amazon histérica perdida recuerda que a veces para la gente de Amazon España todo lo que sea tejer es lo mismo, así que no les importa usar la misma foto con dos agujas para dos anuncios distintos: el del set de 6 agujas de doble punta (en el que vienen 6) y el de las intercambiables que de hecho necesitas (en el que vienen 2). Seguro que no necesitáis pistas para saber qué fue lo que pedí, por acelerada. Para más INRI recordemos que me quedaban un par de vueltas del cuerpo; si ya hubiera estado en el borde habría podido usar las de doble punta. He mencionado que esto fue en Navidades, con festivos por todas partes? FIESHTAAAA.

– Sí, mi madre recibió un chal con las agujas todavía puestas y una cuarta parte del borde en la mañana de Reyes. El universo estaba contra mí, qué queréis que le haga.

por qué no tejo muñecos (sólo que sí que lo hago)

En general soy una tejedora por proceso más que por resultado: lo que más me gusta de todo esto es ir viendo cómo algo crece y la parte del hacer más que el tener. Por otro lado también me encanta terminar las cosas y ver el proyecto finiquitado y mono y fotografiable, pero eso me dura menos. Mi problema con los muñecos es que el proceso de hacerlos me suele agotar. Odio rematar. Odio las cosas en mil piezas. Odio las piezas pequeñitas que hay que sujetar con tres manos para no cagarla. Y además los muñecos nunca cumplen mis expectativas, nunca quedan tan cucos como lo que tenía en mente y la verdad, para sentirme frustrada por mi inutilidad ya tengo escribir, no necesito más hobbies que me depriman.

El caso es que he hecho unos cuantos juguetes y me he puesto a pensar. Al final entre una cosa y otra resulta que la única razón por la que hago muñecos es cuando son para otra gente, y entonces los hago de mil amores (parcheados de juramentos en hebreo y promesas de no volver a meterme en esos berenjenales). A lo tonto y mirando mi página de proyectos de Ravelry resulta que he hecho un puñado nada desdeñable de muñecos para alguien que no teje muñecos (así que obviamente sí que lo hago). Fueron de las primeras cosas que hice porque resulta que por muy frustrante que sea rematarlos, haciendo muñecos se aprende un huevo; la menda no tendría ni idea de qué son las short rows o el i-cord si no fuera por algunos de ellos.

Y otra cosa que me gusta de la muñequería es que da igual lo poco satisfecha que quede yo, a sus futuros dueños les suelen encantar. Así he terminado, por ejemplo, haciendo dos de los elefantes de Sarah Keen, uno un poco tuneado para que parezca Max Rebo, y que ahora mismo viven en las cunas de dos niñas poco más grandes que ellos.

Total, que de vez en cuando alguien me pide un muñeco o decido que totalísimamente tengo que hacerle un muñeco a alguien, y me embargo en el horror de piecitas minúsculas y relleno y remates que son. No pasa muy a menudo, pero pasa, y como soy ligeramente obsesiva me pasa algo que no suele darse con chales y cosas más grandes: si los empiezo tengo que acabarlos lo antes posible. Puede que eso tenga que ver con el agotamiento mental que me dan.

Así que cuando antes de Navidades mi amiga de la infancia, la excelvillosa MA, me preguntó si estaría dispuesta a hacerle un encargo de cuatro amigurumis de los Vengadores para una amiga suya, hice lo que cualquier Adhara que no teje muñecos haría: dije que por supuestísimo que sí. Y fue un poco pesadilla. Y aprendí varias cosas, niños:

1. No digáis que sí a la brava sin tener ni siquiera un patrón, o igual terminas teniendo que rediseñar casi por completo otro que no tiene gran cosa que ver. Y eso lleva tiempo.
2. Comprad lana de más.
3. Comprad lana que sea del mismo peso (y de más). No os fiéis de la etiqueta, comprobad esa mierda. O podría pasar, hipotéticamente, que Thor quede más grande que Hulk. Hipotéticamente.
4. Comprad lana de más, en serio, o es posible que tengáis que pedir a vuestra madre que os mande lana desde España. Y es bastante caro. Y se come la mitad de los beneficios. Pero como la mayoría de gente no es gilipollas como lo soy yo, imagino que a vosotros no os pase.
5. Mandadle cartas a Marvel para que le corten el pelo a Thor o algo, porque mucha melena Pantene pero perdí tres años de mi vida con esa cabeza.
6. A Hulk le quedan fantabulosos los pantalones hechos con lana morada con purpurina, pero en las fotos siempre va a salir azul.

Al final tras mucho dolor de cabeza y mucho cagarme en Marvel ya están los cuatro esperando a que los recoja su dueña definitiva, después de dar tumbos arriba y abajo del mar Cantábrico como artistas de circo. Más le vale Espero sinceramente y sin locura ninguna que le gusten :D

avengers

todo lo que la luz toca es borde

En mi larga tradición de hacer cosas para gente que lo mola todo, hacía años que le debía algo a Gin. Cuando digo años quiero decir que Gin fue la artífice de que decidiera aprender a hacer ganchillo y retomase el punto y llevaba desde entonces arrastrando este ovillo de MadTosh Lace en Ophelia, incluso cuando Gin ya había sido su habitual persona excelente y me había hecho un chal precioso y esponjoso y un gorro adorable. Y yo no le había hecho nada porque soy lo peorcísimo, afrontémoslo. El hecho de haberlo terminado por fin no me exime del peorcismo de haber tardado TRES AÑAZOS.

No han sido tres añazos con el mismo proyecto, claro. Obviamente. Cuando compré la lana, hace tres años (la primera lana de Madeline Tosh que compré, de hecho), no sabía hacer punto. La primera encarnación de este proyecto fueron los comienzos de un chal de ganchillo pero afrontémoslo: mi amor por el ganchillo siempre fue medio tibio y nunca terminó de cuajar. Luego aprendí a hacer punto y lo deshice. Empecé Aeolian, la cagué espectacularmente. Lo deshice otra vez. Empecé Haruni. Lo odié. Lo deshice otra vez. Llegué bastante lejos con Echo Flower. Se volvió totalmente ilógico, como si a mitad del patrón me lo hubieran cambiado por otro. Lo deshice. A estas alturas empecé a ponerme nerviosa porque ya había tenido una madeja de esta lana deshaciéndoseme en las manos después de estar ovillada demasiado tiempo y además me sentía la peor amiga-tejedora del universo.

Y entonces llegaron las rebajas en la tienda de Dee O’Keefe y me crucé con Mayapple y se abrieron los cielos. La lana aguantó, el patrón era entretenido y el cuerpo fue rápido. Luego se abrió el infierno y vomitó ese borde que parece que no va a terminarse nunca (y ahora estoy repitiendo la experiencia con abalorios, literalmente, para mi señora madre. Porque soy masoquista). El patrón originalmente pide lana fingering pero yo lo hice con lace, así que tuve que añadir un par de repeticiones del cuerpo. El borde es el horror, EL HORROR. Pero luego lo terminas y lo mojas y lo bloqueas y se abre y es ligero y delicado y casi, casi lo bastante maravilloso como para merecerse una dueña como Gin <3

y recuerda, bella doncella, si nos necesitaras…

Lo que más echo de menos de Frankfurt es a F. Más que el restaurante de dim sum, más que tener dinero en el banco, más que nuestro balconcillo (y era un balconcillo muy majo) echo de menos hablar con ella todos los días, quejarnos de lo imbécil que era la gente en Nintendo y saber que si alguna de nosotras tenía una mala mañana lo único que teníamos que hacer era mandar un mensaje por el chat interno y dejábamos lo que estuviéramos haciendo para encontrarnos en las escaleras, darnos un abrazo muy fuerte y volver a nuestros respectivos departamentos pensando que ay, cómo la quiero. En los peores momentos que pasé en Frankfurt ella siempre estuvo allí, aguantándome y haciéndome sentir que alguien estaba de mi parte incondicional y completamente.

Además de ser una de las mejores personas que conozco, otra cosa que llama la atención de F es su estilazo y lo guapa que es. Antes de atreverme a hablarla, cuando estaba recién llegada a la empresa, la veía pasar por los pasillos y pensaba “Jo, F siempre va maravillosa a todos sitios”. No sigue modas, no necesita que H&M le diga que este año tiene que llevar un crop top por narices (pero lo llevará si le gusta, aunque ese mes no esté de moda) y además es pelirroja.

Quiero un montón a F, aunque yo sea una malqueda de mierda y tardase algo así como dos años en tejer su chal. Pero al final lo terminé y hace ya unos meses que está con su fabulosa, encantadora, adorable, mágica dueña alérgica a la lana.

Y es que este chal está hecho en 100% seda. Lo sé, está todo el mundo harto de oirme decir “nunca más una fibra con poca elasticidad” y dos proyectos después verme sacar tres ovillos de algodón o seda del cajón. Sin embargo con este chal he descubierto varias cosas:

  • Es posible que Dyeforyarn haya reemplazado a Madtosh como mi marca preferida a la hora de tejer proyectos especiales. Antes de este chal sólo conocía su mezcla merino/camello y ya me había vuelto loca de amor porque es lo más suave y esponjoso del mundo. Ahora he probado su seda (en este chal) y su lana para calcetines (en mi proyecto actual) y oh dios mio. Y los colores. Lo quiero todo.
  • No sé si la seda de Dyeforyarn es más elástica o es que este tipo de fibras me molestan menos cuando hago punto. Mi experiencia con seda anteriormente se limitaba al chal que le regalé a mi tía M, a ganchillo, y las pasé un poco canutas.
  • Dee O’Keefe es mi profeta y todo lo que diseña es amor, está explicado por los ángeles y es lo bastante sencillo como para que la gente se piense que es complicado. Te hace quedar muy bien.
  • Blocking is magic (pero eso ya lo sabíamos)
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Braga pre-bloqueo

En datos duros y fríos, técnicamente este proyecto me llevó unos nueve meses pero seamos sinceros: obviamente no trabajé en él durante nueve meses. Entre medias hubo otros proyectos, un par de conejos, algún elefante, gorros y mi vagancia a la hora de cumplir con la etiqueta en esto de hacer regalos de cumpleaños relativamente cerca de la fecha del cumpleaños. En total diría que podía haberlo terminado en un mes y no lo hice porque soy escoria y de vez en cuando necesitaba tomarme un descanso. También hubo tragedias como el que se rompiera la aguja y en Estrasburgo no vendieran intercambiables de KnitPro (aunque la web de un par de tiendas me mintiera vilmente y dijera que sí). Además decidí que no quería trabajar en él mientras estuviera cabreada o triste, porque F se merece algo sin pensamientos negativos. Esto dificultó bastante la tarea porque 2015 ha sido una enorme mierda así en general.

Como de costumbre, la mayor parte del proyecto consistió en mí tejiendo y pensando “menuda mierdaaaaaa” porque afrontémoslo, antes de bloquearlo todo parece mierda, sobre todo cuando tejes en pesos tan finos. Pero soy perra medio-vieja y ya sé que el bloqueo lo arregla todo, así que seguí adelante. Lo único malo que puedo decir de la lana es algo que no es tan malo, pero añadió un poco dificultad, y es que es lace de 8 hebras, que se dice pronto. Hay que tener muchísimo cuidado a la hora de meter la aguja porque es fácil meterla por donde no debes. Por otro lado la seda crece un montón al bloquearla y madre mía, mereció la pena el andar con tanto cuidado y las horas metidas porque cuando por fin rematé y le di el baño de rigor, incluso con mis manazas y mi técnica terrible a la hora de bloquear quedó un chal muy aparente y classy as fuck, así como es su dueña.

Nombre: and remember, fair lady, should you need us
Patrón: Glenallen Shawl (6 dólares)
Lana: DyeforYarn 100% Mulberry Silk en St Patrick’s Day Parade Gone Awry (los nombres de esta tienda, por dios)

bodorrios y otros cuentos (parte 2)

Exceptuando las primeras semanas después de aprender a hacer ganchillo, el tema de los amigurumi/muñecos/comoqueráisllamarlos es algo que nunca me ha llamado espectacularmente la atención como tejedora. Me gusta ver las cosas que hace otra gente, pero no hacerlo yo. En general disfruto más de los proyectos largos y en una pieza, no me gusta pasar horas rematando cachitos de unicornios y después, una vez el bichín está terminado, soy muy bardal y o no tengo donde ponerlo o termina cogiendo polvo en cualquier esquina. El 90% de las veces que veáis algún juguete en mi cola de proyectos de Ravelry es para un regalo y además es posible que esté de un humor de perros en cuanto a tanta cosa tan pequeña y retorcida.

Así que por supuesto para la boda de mi hermana no tuve mejor idea que meterme con un par de amigurumis de esos de extra de piezas pequeñitas y doble con tirabuzón de remates con instrucciones confusas. Que entren los bridal bunnies!

Mi hermana ha tenido hasta la fecha dos pimpollos conejiles: Carboncillo y Jeta. Carboncillo se fue a mordisquear la gran montaña de cables en el cielo de los roedores hace unos años, pero Jeta está ahora mismo siendo malvada en mi habitación mientras mi hermana y mi cuñado compran motos por la geografía española. Me pareció adecuado basar a la novia y el novio en ellos, porque mi hermana quería una boda llena de detalles y ya que los bichines no iban a poder estar allí en persona (Jeta tiene ciertos problemas de actitud con la raza humana en general) al menos estuvieron allí en lana y espíritu.

Metiéndome con tecnicismos: las piezas en sí no tienen gran misterio y no hay nada más que punto derecho, punto revés, aumentos y disminuciones. La lana que usé es “Nido”, de lanas STOP, que se vende como para hacer ropa de niños y es un grosor entre lace y fingering, bastante adecuada? Sin más.

El patrón en sí ya es otra historia. Son muchas piezas, y eso que prescindí de unas cuantas como el velo y la chistera, y otras las improvisé, como el ramo. Muchas piezas. Además las instrucciones son todas escritas y eché mucho de menos un poco de ayuda visual con según qué montajes (*cough*las orejas*cough*) que no estaban excesivamente bien explicados para una novata como servidora.

Las piezas del novio (fuera de plano: el ataque de "yo esto no lo coso" que me dio al ver cuantas eran)

Las piezas del novio (fuera de plano: el ataque de “yo esto no lo coso” que me dio al ver cuántas eran)

Pero al final triunfó el amor y la sensación de que una vez enseñada la foto de los originales a mi hermana igual no me dejaban entrar a la boda sin ellos. Y cosí y cosí y cosí como un personaje de cuento infantil, hasta que tuve la lengua llena de fibras acrílicas y se me perdieron todas las agujas de rematar, y la era del hombre se perdió en las brumas de la historia, dando paso a la del conejo vestido de frac.

bodorrios y otros cuentos (parte 1)

El sábado pasado se casó mi hermana y del domingo y el lunes sólo recuerdo una excursión zombi en coche bajo el diluvio universal para llevar a K al aeropuerto de Bilbao. El resto es una bruma borrosa de pijamas, sofá, y no tener que preocuparse por cumplir un plazo para algo por primera vez en meses. MESES. Si yo acabé con unas ganas muy cruentas de darme a la ociosidad y a tejer ponchos en punto de arroz eterno y a mirar series que no me hagan pensar no os quiero contar cómo estaba mi madre. Además de ser una manitas ya de serie y haberse hecho su vestido con abrigo a juego y el bajovestido de novia de mi hermana, también tiene un don especial para ofrecerse a cosas como hacer desde cero los sobres forrados de las invitaciones, las letras super hollywoodienses iluminadas con LEDs que dominaban la mesa de dulces, los carteles personalizados de los detalles y tresmil chiquicientos millones de cosas más.

de momento no tenemos una foto más clara pero creo que esta basta para constatar que PARTÍAN LA PANA, LAS LETRAS

por ahora no tenemos una foto más clara pero creo que esta basta para constatar que PARTÍAN LA PANA, LAS LETRAS

Como de momento no tenemos fotos de todo me voy a centrar en las cuatro chorradas con las que contribuí yo al sarao, y a ver si más adelante mi madre me da permiso para tenerla de guest star en otro post. Sin más dilación, y como post inaugural de esta serie de bodorrio y celebraciones, os presento:

– LAS INVITACIONES (tutorial en diez cómodos pasos)

1. Ofrece alocadamente hacérselas tú, y de la forma más retorcida posible, sin pensar en las consecuencias. Las consecuencias son para débiles!

2. Después de aceptar y descartar al menos cuatro ideas sobre contenido y otras zarandajas, desempolva a la desesperada tus escasos conocimientos de tipografía y vuélvete loca intentando hacer algo con la frase elegida por los novios que quede medio decente (para que luego todo el mundo diga “Anda, son de Mr Wonderful?” *headdesk)

3. Envíale tres millones de ideas a tu hermana y su prometido (ahora esposo!), cada una ligeramente distinta de la anterior.

4. Recibe la confirmación por cuadruplicado de que el diseño que ha elegido tu hermana la convence al 100%. Adviértela de que vas a encargar el sello de caucho y que una vez encargado ya no hay cambios que valgan. Deja que se lo piense unas semanas, vuelve a enseñarla el diseño antes de encargar el sello.

5. Encuentra el papel adecuado y una tienda que haga sellos de caucho de 10x15cm sin pedir un riñón a cambio, porque lo estás reservando para la edición integral de Boardwalk Empire.
(5b. En el proceso, y por querer darle una oportunidad a un negocio nuevo y español, aguanta que un par de flipadas que acaban de abrir su tienda de washi tapes y scrapbooking y mamone-ing super cuqui de la muerte se rían de tí como si fueras idiota asegurándote que es imposiiiiiiible del todo hacer un sello de ese tamaño! Tontita! “Te habrás confundido de tamaño, no querrías decir uno de 5×5 centímetros?”, porque todo el mundo sabe que de “lo necesito de 10×15, tamaño postal” a “no sé, igual 5×5?” hay un typo y media neurona de distancia)

Para cuqui yo, gilipollas :D

6. Encarga a Rubberstamps que dobleguen a las leyes de la física, invoquen a Cthulhu y le echen polvo de hadas a ese formato imposible. Recibido en 2 semanas. Bien por Rubberstamps y su magia negra de otra dimensión.

7. Imprime las primeras pruebas y que tu hermana te diga “Ay! Pero es que la frase no era así!”. Contén las ganas de hacer que la novia se trague un sello de caucho de 10x15cm que desafía las leyes de la física terrestre.

8. Prueba tres clases distintas de tinta porque el sello tiene trazos super finos que las tintas habituales ni siquiera registran (Pelikan, mal, sólo valéis para cosas de funcionario). Termina encargando en eBay dos almohadillas de Versafine Tsukineko, que viene a ser otro poco de magia pura en tono crimson red y tampón cómodamente alzado. A++++++++ would stain my fingers again.

9. Pásate una tarde imprimiendo 90 invitaciones a mano y preguntándote por qué no te amputaste el brazo derecho cuando tuviste la oportunidad durante aquella visita escolar a la fábrica de productos químicos.

10. Haz una foto, contén las ganas de enseñársela a todo el mundo, mándasela a tu hermana y que ella proceda a colgarla en todos sitios porque la molan mil, frase incorrecta y todo.

Las tarjetas eran cartón rústico por delante y cartulina roja por detrás, y también las hizo mi madre una por una

Las tarjetas eran cartón rústico por delante y cartulina roja por detrás, y también las hizo mi madre una por una

Ta-daaaa! Y con sólo múltiples traumas psicológicos (llevo fatal que la gente me tome por tonta en las escasas ocasiones en las que no estoy siendo tonta) y alguna que otra secuela física!

baby groot, o cómo descubrí que necesito aprender a hilar dando más elasticidad a la lana

Hace unos días se alinearon dos planetas que desembocaron en volver a coger el ganchillo después de meses teniéndolo aparcado: Nieves volvió de ver Guardians of the Galaxy convencida de que todo el mundo debería tener un baby Groot y varios de los blogs y tumblrs que sigo mencionaron a la vez el patrón de Twinkie Chan. Cuando Anxo de Enemy Dolls subió la foto del suyo ya no pude aguantar más, principalmente porque estoy en medio de estudiar Lingüística y ya sabemos todos que si hay un momento propicio para empujarme a empezar todos los proyectos del mundo es éste. Además, me autoconvencí, era el cumple de Nieves dentro de poco y tenía la lana perfecta para el look rústico-cortecil, hilada a manita.

100% churra merina de pura cepa

100% churra merina de pura cepa

Bear, como llamé a esa madeja, fue la tercera cosa que hilé y la primera en la que me lancé al estrellato plegando, así que sabía que no iba a poder seguir el patrón exactamente. Mi Groot ha quedado más pequeño que los que he visto por ahí, además de más irregular porque la lana pasa con jolgorio y alegría de un fingering fino a un worsted muy poco fino. Aún así me puedo dar con un canto en los dientes porque en general es bastante de fiar y también le da un poco de gracia a la cosa. But I digress.

El problema es la elasticidad. Una de las razones por las que casi no hago ganchillo ya, aparte de que me llamen más los patrones de punto (pero a quién quiero engañar, últimamente tampoco hago punto), es que el punto es más permisivo con lanas poco elásticas. Cuando hice a mi tía su chal de seda prometí que nunca más haría ganchillo con algo tan antipático. Por desgracia y como hiladora novata, Bear tiene apenas un poquito más de elasticidad que aquella seda y es chopocientasmil veces más áspera. Resultado: para cuando llegué a los brazos ya tenía los dedos como garras y ni siquiera había entrado en Mordor todavía.

No quiero hablar de ello. Duele demasiado. No, literalmente, me duelen los dedos al recordarlo. La irregularidad de la lana, mi torpeza a la hora de buscar los puntos y lo pequeñín de los brazos culminaron en unas cuatro horas de juramentos en hebreo y soluciones chapuceras. Para entonces ya me la soplaba de lado todo; pegué un montón de papel pinocho al fondo de la maceta y le acomodé como pude, imaginando que el invento no aguantaría ni una noche antes de tener que buscar una solución más drástica (por alguna razón me daba un montón de penita pegar a Groot permanentemente al tiesto. Yo qué sé, igual quería dar un paseo o ir a la cocina a por un vaso de leche).

Pero cuando me levanté el domingo ahí estaba Groot en su maceta, tranquilamente a pesar de sus brazos deformes. El pobrecín se ha quedado sin hojas porque por pura casualidad su futura dueña y su consorte pasaron brevemente por Cantabria ese mismo día (pero el rato suficiente como para tener que dar un rodeo y traerme hasta Santander cuando Feve me traicionó de mala manera v.v LO SIENTO) y si a ella le ha gustado pues oye, algo habré hecho bien :D

Se nota que tiene parte de mí por la forma en que está permanentemente enseñándole el dedo medio al mundo

Se nota que tiene parte de mí por la forma en que está permanentemente enseñándole el dedo medio al mundo

WiP no more!

Aunque sólo uno de estos era sorpresa me dio una pereza inhumana el hacer posts separados. Ahora que mi hermana ya ha arramplado con todos los envoltorios de sus regalos como un Stitch puesto de anfetas no hay por qué continuar guardando las apariencias :D

De izquierda a derecha:

“Sister I Know” para mi hermana.
Lana MerinoCamel de Dyeforwool, en color “Forgotten bunch of roses” (no os canséis buscándolo, fue un one-off hiper exclusivo de la muerte).
Patrón Shallows.

“The North Remembers”.
Tosh Merino Light en Betty Draper Blues y Mica, sobradamente bien ponderados en este blog porque MADELINETOSH <3. Sí, este es el patrón que me hizo retomar el punto :D Creo sinceramente que voy a pasar más tiempo mirándolo que llevándolo puesto.

“Lion Red for a Direwolf Girl”.
Tosh Lace en Tart. Patrón Elizabeth de Dee O’Keefe. No conozco el estado civil de Dee O’Keefe, pero si sus genes se parecen a sus diseños quiero tener sus hijos.

october outrageousness

Si pensáis que tanto silencio quiere decir que me he tomado las lanadas con tranquilidad este último mes, envidio ese universo alternativo. La verdad es que me estoy ahogando en WIPs que tendría que haber terminado hace meses, pero que han decidido sabotearme. Las tallas me odian. Si no puedo encontrar la combinación lana/agujas/puntos en un puto mitón está claro que jamás podré ponerme con todos esos jerseys encantadores de la muerte que le quedan tan monos a chicas con una talla 36.

Además se me ha perdido mi huso, con su vellón islandés. La vida me odia.

ALGUNAS COSAS QUE HICE EN OCTUBRE

Dr. Floydus nos abre las puertas de su palmera.

Dr. Floydus nos abre las puertas de su palmera.

* Comencé y terminé a Dr. Floydus. Floydus es el típico caso de proyecto que se te cuela por toda la puta cara en la cola del metro, pero te mira con tanta pena en sus ojos de mono con doctorado en ingeniería espacial que no puedes decir nada, por varias razones:

1. Te lo pide tu novio, que nunca te pide nada.
2. Es para el primer cumpleaños de su primo pequeño, que, dentro de mi aversión por los humanos y por los humanos menores de 3 años especialmente, al menos intenta no vomitarte encima ni babearte y te sonríe siempre que te ve. O se descojona en tu cara, aún no lo tengo muy claro.
3. Te da la oportunidad de librarte de un par de ovillos de ese algodón que compraste pensando que como el color te encantaba se te olvidaría que era algodón, fibra del demonio.

Por supuesto, la idea de regalarle el monito llegó una semana antes de su cumpleaños. Tuve que dejar de lado todo lo demás y ponerme con él. Lo terminé literalmente media hora antes de dárselo al homenajeado y tardé varios días en recuperar la sensibilidad en los dedos porque ARGH, ALGODÓN, FIBRA DEL DEMONIO. Pero ahí está, feliz, colgando de las plantas (al homenajeado le gusta más jugar con tupperwares).

Not pictured: montañas de frustración

Not pictured: montañas de frustración

* Terminé por fin la parte de punto de lion red for a direwolf girl. Para el resultado final habrá que esperar a Navidades y al post que subiré sobre cómo pasó de gurruño mojamero a cosa ponible. Stay tuned.

* Empecé el Glenallen de F, con ese ovillo enorme y semi-virgen de Madtosh Lace en Corsage que aparece en la foto. Lo empecé tres veces, más concretamente. Ahora mismo llevo 15 vueltas del cuarto recomienzo y me planteo deshacer y volver a empezar una quinta vez, porque no lo veo muy claro. Os he dicho que debería haber estado terminado para el 17 de Octubre? Ya.

* Empecé la tercera versión de la revenganza de los guantes de JP y ya me está haciendo llorar otra vez.

Ghghghgghgghghgh

Ghghghgghgghghgh

* Me abandoné a mis más bajos instintos de seda y alpaca bebé. Pero era barata. Y esponjosa. Y en teoría será una bufanda de Navidades para mi señora abuela a entregar en Mayo, imagino. Y ghghghghghgh.