5KCBWDAY1 – un día en la vida de…

Se me ha echado encima la Knitting&Crochet Blog Week que organiza Mimi todos los años, y hasta el último momento me he estado pensando si hacerla porque el horno bollero (jijiji) anda averiado, pero en dicho último momento me ha podido esa compulsión obsesiva que tengo por postear cuando me lo manda otra gente, así que sin más dilación le paso el micrófono a nuestro invitado de hoy.

5KCBWDAY1 Un Día En La Vida De…
Describe un día en la vida de uno de tus proyectos.

He tenido muchos nombres y no todos pronunciables. He tenido muchos rostros. Cada día que pasa me pregunto si moriré en esta bolsa, como mi primera reencarnación. La otra opción es aún más dolorosa, una eternidad de índices y anulares mal cogidos, de chapuzas por no haber contado bien las vueltas, de desenredar dos colores que quieren estar juntos sólo para volver a entretejerlos durante diez minutos y devolverme a la oscuridad. Cada día invento nuevas formas de salir de este infierno. “Hoy haré que resbalen las agujas de bambú”, me digo. “Hoy esperaré al momento idóneo para revelar un error siete vueltas antes”. “Hoy haré aparecer un punto suelto donde antes sólo había unidad y harmonía”. Cada día espero mi momento, aquí, en la oscuridad, pero a menudo cae la noche sin que haya visto la luz, ya no del sol sino de la lámpara del salón. ¿Y queréis saber cómo es un día en mi vida? Mi vida es la noche eterna, inocentes mortales.

He tenido muchos nombres, pero vosotros me conocéis como La Tercera Versión De Los Guantes Del Pulpo De Los Cojones.

En la imagen: segunda versión de los guantes del pulpo de los cojones. La tercera no quería saber nada de nadie.

En la imagen: segunda versión de los guantes del pulpo de los cojones. La tercera no quería saber nada de nadie.

dolor, alpaca y otros cuentos

A mi hermana le gustó mucho su Shallows (yay!). A mi madre le gustó mucho el Shallows de mi hermana (doble yay!) y me ha pedido uno. Tenía rodando por casa sin proyecto fijo otra madeja adorable del mismo MerinoCamel (vulgarmente conocido como cameltoe, hola señor Togusa!) de DyeForWool, esta en azul (Shattered Sapphire, si queréis poneros quisquillosos), así que se la he adjudicado. También la quiere con cuentas, y yo, muy en mi línea de métodos fiables y científicos, no tengo ni puñetera idea de cuántas cuentas ha llevado el de mi hermana. Compré dos cajas de cuentas y Dios quiso que me sobrara más de la mitad de ambas, pero hasta ahí hemos llegado.

Eso a mi madre no le vale. Me ha dicho que mire el patrón que usé, cuente las grecas y haga cálculos. Yo he tenido que decirle que seguí el patrón sólo de forma simbólica (es decir, nada en absoluto). No me ha contestado. Ese murmullo lejano que oís? Posiblemente mi madre gritando a los cielos qué ha hecho mal y en qué punto me eché a perder de esta manera. Lo siento, mami v.v

(Es la segunda vez hoy que me veo obligada a pedir perdón a mi madre por ser así de decepcionante via blog, estoy que lo parto).

Por otro lado mi hermana se descolgó poco antes de mi odisea de regreso tren-taxi-bus-avionil con que quería un cowl/cuello/jersey/invento post-apocalíptico extraño como el que lleva JLaw en Catching Fire. A mí me emocionó mucho que por una vez me pidiera algo que no fuera para su coneja, así que encontré un patrón que me hizo tilín, me armé de tres ovillos de Katia Peru en un gris así como super peludo y esponjoso y agujas de 50mil milímetros (12, pero muchos, que yo soy más de laceweight) y me puse a ello. Las dos piezas del pecho y la espalda me las ventilé en menos de dos horas y me las prometía muy felices, en plan “uy, esto lo acabo antes de irme a Frankfurt!”, hasta que llegué al cuello casi inamovible ese que me había llamado la atención en el cine, y al largo tutorial sobre cómo llegar a esas cimas de rigidez lanosa. Una pequeña parte de mí había esperado fervientemente que fuera un truco de almidón y laca, pero como de costumbre el universo se descojonó en mi cara, y ahí me planté mi último día de vacaciones a comprar tres metros de soga y cinta aislante en la ferretería de turno.

Por tres mil pesetas: materiales que nunca te imaginaste que usarías para tejer una chaqueta

Por tres mil pesetas: materiales que nunca te imaginaste que usarías para tejer una chaqueta

Sobra decir que no lo dejé terminado. Me lo he traido y ando con el segundo aro, que no sólo hay que forrar sino además fijar al primero, y creo que si mis dedos sobreviven al dolor de andar tirando de la soga y clavando el ganchillo y demás cosas cafres podré irme a Alaska a matar osos con las manos desnudas. Si termino este cuello, volveré a mi aldea triunfal y cubierta de sangre (la mía, porque se me habrán quedado los dedos en muñones), abandonada la niñez, y se me considerará un hombre hecho y derecho ò.ó

october outrageousness

Si pensáis que tanto silencio quiere decir que me he tomado las lanadas con tranquilidad este último mes, envidio ese universo alternativo. La verdad es que me estoy ahogando en WIPs que tendría que haber terminado hace meses, pero que han decidido sabotearme. Las tallas me odian. Si no puedo encontrar la combinación lana/agujas/puntos en un puto mitón está claro que jamás podré ponerme con todos esos jerseys encantadores de la muerte que le quedan tan monos a chicas con una talla 36.

Además se me ha perdido mi huso, con su vellón islandés. La vida me odia.

ALGUNAS COSAS QUE HICE EN OCTUBRE

Dr. Floydus nos abre las puertas de su palmera.

Dr. Floydus nos abre las puertas de su palmera.

* Comencé y terminé a Dr. Floydus. Floydus es el típico caso de proyecto que se te cuela por toda la puta cara en la cola del metro, pero te mira con tanta pena en sus ojos de mono con doctorado en ingeniería espacial que no puedes decir nada, por varias razones:

1. Te lo pide tu novio, que nunca te pide nada.
2. Es para el primer cumpleaños de su primo pequeño, que, dentro de mi aversión por los humanos y por los humanos menores de 3 años especialmente, al menos intenta no vomitarte encima ni babearte y te sonríe siempre que te ve. O se descojona en tu cara, aún no lo tengo muy claro.
3. Te da la oportunidad de librarte de un par de ovillos de ese algodón que compraste pensando que como el color te encantaba se te olvidaría que era algodón, fibra del demonio.

Por supuesto, la idea de regalarle el monito llegó una semana antes de su cumpleaños. Tuve que dejar de lado todo lo demás y ponerme con él. Lo terminé literalmente media hora antes de dárselo al homenajeado y tardé varios días en recuperar la sensibilidad en los dedos porque ARGH, ALGODÓN, FIBRA DEL DEMONIO. Pero ahí está, feliz, colgando de las plantas (al homenajeado le gusta más jugar con tupperwares).

Not pictured: montañas de frustración

Not pictured: montañas de frustración

* Terminé por fin la parte de punto de lion red for a direwolf girl. Para el resultado final habrá que esperar a Navidades y al post que subiré sobre cómo pasó de gurruño mojamero a cosa ponible. Stay tuned.

* Empecé el Glenallen de F, con ese ovillo enorme y semi-virgen de Madtosh Lace en Corsage que aparece en la foto. Lo empecé tres veces, más concretamente. Ahora mismo llevo 15 vueltas del cuarto recomienzo y me planteo deshacer y volver a empezar una quinta vez, porque no lo veo muy claro. Os he dicho que debería haber estado terminado para el 17 de Octubre? Ya.

* Empecé la tercera versión de la revenganza de los guantes de JP y ya me está haciendo llorar otra vez.

Ghghghgghgghghgh

Ghghghgghgghghgh

* Me abandoné a mis más bajos instintos de seda y alpaca bebé. Pero era barata. Y esponjosa. Y en teoría será una bufanda de Navidades para mi señora abuela a entregar en Mayo, imagino. Y ghghghghghgh.

i will go up to the six fingered man and say…

No me gustan los guantes. Más concretamente no me gustan los dedos de los guantes. Me vuelven, si eso es posible (lo es, sorprendentemente), aún más torpe de lo normal porque gato con guantes blablablabla. Por seguir con el refrán ya no es que no pueda cazar ratones, es que cuando llevo guantes los ratones vienen a mordisquear la punta de los dedos y cagarse en mi frustración. A mí me gustan los mitones, y cuando no estaban de moda me compraba guantes mierdáticos y les cortaba los dedos para que mi madre me chillase por ir por ahí como si en casa no me dieran ropa. Ahora que sé hacer punto me hago mis propios mitones like a motherfucking boss (o bueno, hasta donde alcanzan mis posibilidades técnicas) y la vida invernal es un poco más guay. Además me venía muy bien esta preferencia porque no me avergüenza admitir que cuando pensaba en tejer algo tan enano como un puto dedo en redondo con agujas dobles se me escapaba el alma por la boca del agobio.

A JP sin embargo le gustan los guantes y sus dedos endemoniados. Durante los últimos inviernos ha llevado unos del Racing de Santander que le regaló mi señora madre hasta que, literalmente, se le han caido a pedazos. Mi madre le ha mandado dos pares más. Yo intenté hacerle unos el año pasado, pero en el colmo de la inteligencia no me fijé en que las lanas tenían un grosor totalmente distinto (creí que iba a venir un hada por la noche a inflar la más finita, ya véis) y tras mucha frustración los metí en un cajón (figuradamente, no tenemos cajones, lo dejé en un montoncillo de mierda en una esquina) y hasta ahora.

HASTA AHORA, QUE SE ME HINCHARON LOS COJONES Y DECIDÍ PLANTARLE CARA A LOS CINCO DEDOS DEL AVERNO.

Momento triunfal "OMG estoy haciendo dedos!"

Momento triunfal “OMG estoy haciendo dedos!”

Obviamente la cosa no ha sido fácil y tengo ya una lista de 25mil problemas que debería intentar evitar cuando empiece el de la otra mano, pero whatever, ya no os tengo miedo, quinteto de apéndices especializados!

En el próximo capítulo: Adhi aprende a hacer guantes siguiendo proporciones humanas

En el próximo capítulo: Adhi aprende a hacer guantes siguiendo proporciones humanas

no tuve más remedio, señor agente

No voy a decir que no quisiera (que sí que quería) o que me obligaran físicamente a entrar a PayPal y mandar el dinero (que no, porque la gente no hace esas cosas), pero sí que es verdad que a la hora de encargar este huso la cosa ha habido un par de señales y empujones cósmicos, y yo soy muy temerosa del universo y sus deseos. Esa es mi excusa oficial.

La extraoficial es que estaba encaprichadísima de un huso de Wildcraft desde antes de comprarme mi Kromski, pero arrastrada por la razón me limité a suspirar delante de sus hojitas y florecillas un par de veces. Mientras esperaba a que JP fuera a Francia a recoger el Kromski y mis primeras fibras me acordaba a menudo de ese huso tan precioso que había visto por ahí con la hoja de sauce roja en el centro, pero se me había olvidado por completo el nombre de la tienda y cualquier cosa que no fuera un babeo de adolescente enamorada por esos rojos y naranjas tan recontramonos atrapados en resina. Cuando se me cruzó uno por delante en un mercadillo de Ravelry pasaron dos cosas:

1) que la tía que lo estaba vendiendo pasó mil de mi mensaje y ni siquiera tuvo la educación de responder con un “lo siento, ya lo he vendido” (Mal. Señora tontalculo, mal.)
2) que me reencontré con la página que los vendía y ya me quedé con el nombre (Bien. Mal. No sé)

Por suerte o por desgracia no me gustaba ninguno de los husos que tenían en la tienda en ese momento, pero entraba varias veces a la semana a ver si habían subido alguno nuevo. Me volví un poco stalker en los foros de la compañía, y mientras tanto miré otras marcas y decidí que en realidad, visto lo visto, tampoco eran tan caros (a esto se le conoce en círculos profesionales como El Principio Del Fin), sobre todo comparados con esos Golding feos de cojones pintados a mano por los que clavan 200 dólares con gran alegría y desparpajo.

(La dirección de este blog quiere dejar claro que no tiene nada en contra de los Golding con apliques metálicos, sólo contra los pintados. De hecho, en lo que a los apliques metálicos respecta lo tiene todo a favor <3 <3)

Total, que me pudo la impaciencia. "Uno para Navidad", me dije, inocentemente. "Un autorregalo para Navidad". Además el Kromski me estaba dando problemas para hilar tan fino como quiero hilar, y qué menos que tener un huso para lana fina y otro para plegar o lana más gruesa, verdad? (SÍ. VERDAD. A CALLAR). Escribí a la chica que hace los Wildcraft, preguntándole si aceptaba encargos. La idea era que dijera que sí o que no y ahí quedara la cosa hasta Navidad. La cosa fue que dijo que sí, y que qué quería exactamente. Me dio mucho palo responder que sólo estaba preguntando por marear la perdiz así que me explayé en abstracciones varias sobre patrones florales y la conjunción de los astros. A los dos días me mandó 9 fotos de varias opciones que tenía ya esculpidas. Hubo tres que me llamaron la atención especialmente, y debajo de la foto había una lista de las flores que llevaba cada uno. A veces soy un poco mística y pensé “bueno, a ver si alguno tiene algún significado especial”. En mi casa somos a las flores lo que Rajoy a la retórica, así que había pocas posibilidades.

El número seis llevaba perifollo (jijiji perifollo) y jacinto silvestre. Jacinto silvestre, lo que viene siendo bluebells. Os he dicho que la protagonista de ese western que llevo semanas diciendo que voy a retomar se llama Bluebell?

Yo no quería, me obligaron <3

AY QUÉ BONICA

vida vs. tour de fleece: GO!

Hoy he soñado que iba a casa de Ventrue y me recibía diciendo “Mira lo que he traido del pueblo”. Esto ya demuestra que era un sueño: Ventrue es más de ciudad que una tienda Apple, y además últimamente no pone un huevo en casa, el tío. El caso es que me hacía pasar al salón y allí tenía una rueca enorme. Era de dos pedales pero casi tan grande como una great wheel. Se la había traído del pueblo, decía, y quería que yo le enseñase a hilar en ella. Yo no sé hilar en rueca, pero en el sueño me las apañaba y ahí le dejaba, hila que te hila como un Rumpelstiltskin en chandal más contento que la leche.

Si habéis leído el último post de TPN ya sabéis que la vida real me ha tenido ocupada esta última semana y que mis padres han venido de visita. El TdF ha quedado un poco abandonadillo; aún me da vergüenza hilar en público, así que durante el fin de semana me he limitado a hacerlo en la intimidad del compartimento del tren (al revisor casi se le da vuelta la cabeza intentando ver qué coño estaba haciendo xD) y los ratejos que nos han quedado para descansar en casa de los padres de JP.

Nos trajo las gominolas diciendo en un español muy andaluz “Ea, pastillitas para todos”. Mi madre estuvo lenta de reflejos y no le interrogó al respecto.

El miércoles por la tarde llegué a casa del aeropuerto y me encontré con cuatro horas de relajación por delante, así que pensé en recuperar el tiempo perdido. No en estudiar, por supuesto. Busqué algo que ver en Jaqen y me senté con mi huso y mi merino.

Ahí fue más o menos cuando me empezó a explotar todo en la cara.

Veréis, mi huso es uno de los husos más baratos que se pueden encontrar y no impliquen arrancarle una rueda al camión de juguete de vuestro sobrino y un palillo de bambú del chino de debajo de casa. Está hecho por Kromski, que es una casa que hace ruecas pero no demasiados husos. Pesa un copón y medio. Para que os hagáis una idea, el peso habitual de los husos para hilar lace o fingering, que es lo que estoy intentando hilar yo, es entre 20 y 40 gramos. Mi huso pesa 90, sin contar lo que ya llevaba. Aún así, usándolo a medio camino entre suspendido y soportado, había conseguido hilar unos 40 gramos de vellón e iba por la vida muy ufana y satisfecha conmigo misma. El miércoles fue el día que se me acabó la suerte. La hebra se me rompió tres o cuatro veces y cada vez juraba más alto y con más variedad, hasta que entendí que no iba a suceder. Hasta ahí había llegado hilando esa parte y, con un poco de suerte, sería ya la mitad del vellón y podría enrollarlo en un ovillo y ponerme con la otra mitad, para luego plegar las dos hebras juntas. Curiosamente, a la hora de plegar este huso es perfecto. Por supuesto, cuando saqué mi balanza se le habían acabado las pilas y como no tenemos tele no podía quitárselas al mando. Así que ahí estoy, en pleno tour de Fleece sin saber qué hacer, con puede-que-espero-que 50 gramos ya hilados. El mayor problema es que mi intención desde el principio ha sido hilar pesos finos, entre lace y como mucho dk, así que no tengo más remedio que hacerle caso a mi yo consumista: necesito un huso nuevo.

Tú ganas, Wildcraft

desafiando las leyes físicas

He aprendido muchas cosas hilando a mi Jacob vientogrís. No esperaba menos, siendo la primera vez en mi vida que cojo un huso y un montoncillo de vellón, y cuando haya acabado de secar y ovillar la lana haré un post más extenso al respecto, pero de momento una lección más para referencia personal que otra cosa (porque sé que vosotros sois un poco más listos que yo y nunca os vais a ver en este brete).

Si enrollas directamente del huso alrededor del respaldo de una silla, asegúrate de que:

a) No aprietas demasiado A PESAR DE LO QUE DIGA EL VIDEO DE YOUTUBE*
o
b) El respaldo de la silla no es más ancho por el borde que por la zona donde estás enrollando la lana hipersupermegaapretada
o
c) Si de todos modos has ignorado a y b, ten la dignidad de reconocer que te has equivocado, desenrollar la lana y empezar desde el principio.

Nunca se me dio bien la lógica más elemental y ahora tengo los dedos doloridos de empujar y tres uñas rotas, y eso que las llevo hipercortas v.v

*No es culpa del video de youtube. La señorita del video de YouTube tenía una silla de respaldo recto.