todo lo que la luz toca es borde


En mi larga tradición de hacer cosas para gente que lo mola todo, hacía años que le debía algo a Gin. Cuando digo años quiero decir que Gin fue la artífice de que decidiera aprender a hacer ganchillo y retomase el punto y llevaba desde entonces arrastrando este ovillo de MadTosh Lace en Ophelia, incluso cuando Gin ya había sido su habitual persona excelente y me había hecho un chal precioso y esponjoso y un gorro adorable. Y yo no le había hecho nada porque soy lo peorcísimo, afrontémoslo. El hecho de haberlo terminado por fin no me exime del peorcismo de haber tardado TRES AÑAZOS.

No han sido tres añazos con el mismo proyecto, claro. Obviamente. Cuando compré la lana, hace tres años (la primera lana de Madeline Tosh que compré, de hecho), no sabía hacer punto. La primera encarnación de este proyecto fueron los comienzos de un chal de ganchillo pero afrontémoslo: mi amor por el ganchillo siempre fue medio tibio y nunca terminó de cuajar. Luego aprendí a hacer punto y lo deshice. Empecé Aeolian, la cagué espectacularmente. Lo deshice otra vez. Empecé Haruni. Lo odié. Lo deshice otra vez. Llegué bastante lejos con Echo Flower. Se volvió totalmente ilógico, como si a mitad del patrón me lo hubieran cambiado por otro. Lo deshice. A estas alturas empecé a ponerme nerviosa porque ya había tenido una madeja de esta lana deshaciéndoseme en las manos después de estar ovillada demasiado tiempo y además me sentía la peor amiga-tejedora del universo.

Y entonces llegaron las rebajas en la tienda de Dee O’Keefe y me crucé con Mayapple y se abrieron los cielos. La lana aguantó, el patrón era entretenido y el cuerpo fue rápido. Luego se abrió el infierno y vomitó ese borde que parece que no va a terminarse nunca (y ahora estoy repitiendo la experiencia con abalorios, literalmente, para mi señora madre. Porque soy masoquista). El patrón originalmente pide lana fingering pero yo lo hice con lace, así que tuve que añadir un par de repeticiones del cuerpo. El borde es el horror, EL HORROR. Pero luego lo terminas y lo mojas y lo bloqueas y se abre y es ligero y delicado y casi, casi lo bastante maravilloso como para merecerse una dueña como Gin <3

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Un pensamiento en “todo lo que la luz toca es borde

  1. Es IMPRESIONANTE.
    Y me da dolor de corazón que te haya llevado tanto trabajo. >.<
    Y me sacas los colores diciendo mentiras gordas sobre mi. :******!

    Este es un tesoro que utilizaré con mucho amor y permanecerá en la familia hasta el fin de los tiempos.

    Un millón de gracias. ¡Eres la mejor! Y qué suerte conocerte. :'))))))
    MUUUUUAAAAAKKKKK!!!!!
    Gin

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