bodorrios y otros cuentos (parte 1)


El sábado pasado se casó mi hermana y del domingo y el lunes sólo recuerdo una excursión zombi en coche bajo el diluvio universal para llevar a K al aeropuerto de Bilbao. El resto es una bruma borrosa de pijamas, sofá, y no tener que preocuparse por cumplir un plazo para algo por primera vez en meses. MESES. Si yo acabé con unas ganas muy cruentas de darme a la ociosidad y a tejer ponchos en punto de arroz eterno y a mirar series que no me hagan pensar no os quiero contar cómo estaba mi madre. Además de ser una manitas ya de serie y haberse hecho su vestido con abrigo a juego y el bajovestido de novia de mi hermana, también tiene un don especial para ofrecerse a cosas como hacer desde cero los sobres forrados de las invitaciones, las letras super hollywoodienses iluminadas con LEDs que dominaban la mesa de dulces, los carteles personalizados de los detalles y tresmil chiquicientos millones de cosas más.

de momento no tenemos una foto más clara pero creo que esta basta para constatar que PARTÍAN LA PANA, LAS LETRAS

por ahora no tenemos una foto más clara pero creo que esta basta para constatar que PARTÍAN LA PANA, LAS LETRAS

Como de momento no tenemos fotos de todo me voy a centrar en las cuatro chorradas con las que contribuí yo al sarao, y a ver si más adelante mi madre me da permiso para tenerla de guest star en otro post. Sin más dilación, y como post inaugural de esta serie de bodorrio y celebraciones, os presento:

– LAS INVITACIONES (tutorial en diez cómodos pasos)

1. Ofrece alocadamente hacérselas tú, y de la forma más retorcida posible, sin pensar en las consecuencias. Las consecuencias son para débiles!

2. Después de aceptar y descartar al menos cuatro ideas sobre contenido y otras zarandajas, desempolva a la desesperada tus escasos conocimientos de tipografía y vuélvete loca intentando hacer algo con la frase elegida por los novios que quede medio decente (para que luego todo el mundo diga “Anda, son de Mr Wonderful?” *headdesk)

3. Envíale tres millones de ideas a tu hermana y su prometido (ahora esposo!), cada una ligeramente distinta de la anterior.

4. Recibe la confirmación por cuadruplicado de que el diseño que ha elegido tu hermana la convence al 100%. Adviértela de que vas a encargar el sello de caucho y que una vez encargado ya no hay cambios que valgan. Deja que se lo piense unas semanas, vuelve a enseñarla el diseño antes de encargar el sello.

5. Encuentra el papel adecuado y una tienda que haga sellos de caucho de 10x15cm sin pedir un riñón a cambio, porque lo estás reservando para la edición integral de Boardwalk Empire.
(5b. En el proceso, y por querer darle una oportunidad a un negocio nuevo y español, aguanta que un par de flipadas que acaban de abrir su tienda de washi tapes y scrapbooking y mamone-ing super cuqui de la muerte se rían de tí como si fueras idiota asegurándote que es imposiiiiiiible del todo hacer un sello de ese tamaño! Tontita! “Te habrás confundido de tamaño, no querrías decir uno de 5×5 centímetros?”, porque todo el mundo sabe que de “lo necesito de 10×15, tamaño postal” a “no sé, igual 5×5?” hay un typo y media neurona de distancia)

Para cuqui yo, gilipollas :D

6. Encarga a Rubberstamps que dobleguen a las leyes de la física, invoquen a Cthulhu y le echen polvo de hadas a ese formato imposible. Recibido en 2 semanas. Bien por Rubberstamps y su magia negra de otra dimensión.

7. Imprime las primeras pruebas y que tu hermana te diga “Ay! Pero es que la frase no era así!”. Contén las ganas de hacer que la novia se trague un sello de caucho de 10x15cm que desafía las leyes de la física terrestre.

8. Prueba tres clases distintas de tinta porque el sello tiene trazos super finos que las tintas habituales ni siquiera registran (Pelikan, mal, sólo valéis para cosas de funcionario). Termina encargando en eBay dos almohadillas de Versafine Tsukineko, que viene a ser otro poco de magia pura en tono crimson red y tampón cómodamente alzado. A++++++++ would stain my fingers again.

9. Pásate una tarde imprimiendo 90 invitaciones a mano y preguntándote por qué no te amputaste el brazo derecho cuando tuviste la oportunidad durante aquella visita escolar a la fábrica de productos químicos.

10. Haz una foto, contén las ganas de enseñársela a todo el mundo, mándasela a tu hermana y que ella proceda a colgarla en todos sitios porque la molan mil, frase incorrecta y todo.

Las tarjetas eran cartón rústico por delante y cartulina roja por detrás, y también las hizo mi madre una por una

Las tarjetas eran cartón rústico por delante y cartulina roja por detrás, y también las hizo mi madre una por una

Ta-daaaa! Y con sólo múltiples traumas psicológicos (llevo fatal que la gente me tome por tonta en las escasas ocasiones en las que no estoy siendo tonta) y alguna que otra secuela física!

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