baby groot, o cómo descubrí que necesito aprender a hilar dando más elasticidad a la lana


Hace unos días se alinearon dos planetas que desembocaron en volver a coger el ganchillo después de meses teniéndolo aparcado: Nieves volvió de ver Guardians of the Galaxy convencida de que todo el mundo debería tener un baby Groot y varios de los blogs y tumblrs que sigo mencionaron a la vez el patrón de Twinkie Chan. Cuando Anxo de Enemy Dolls subió la foto del suyo ya no pude aguantar más, principalmente porque estoy en medio de estudiar Lingüística y ya sabemos todos que si hay un momento propicio para empujarme a empezar todos los proyectos del mundo es éste. Además, me autoconvencí, era el cumple de Nieves dentro de poco y tenía la lana perfecta para el look rústico-cortecil, hilada a manita.

100% churra merina de pura cepa

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Bear, como llamé a esa madeja, fue la tercera cosa que hilé y la primera en la que me lancé al estrellato plegando, así que sabía que no iba a poder seguir el patrón exactamente. Mi Groot ha quedado más pequeño que los que he visto por ahí, además de más irregular porque la lana pasa con jolgorio y alegría de un fingering fino a un worsted muy poco fino. Aún así me puedo dar con un canto en los dientes porque en general es bastante de fiar y también le da un poco de gracia a la cosa. But I digress.

El problema es la elasticidad. Una de las razones por las que casi no hago ganchillo ya, aparte de que me llamen más los patrones de punto (pero a quién quiero engañar, últimamente tampoco hago punto), es que el punto es más permisivo con lanas poco elásticas. Cuando hice a mi tía su chal de seda prometí que nunca más haría ganchillo con algo tan antipático. Por desgracia y como hiladora novata, Bear tiene apenas un poquito más de elasticidad que aquella seda y es chopocientasmil veces más áspera. Resultado: para cuando llegué a los brazos ya tenía los dedos como garras y ni siquiera había entrado en Mordor todavía.

No quiero hablar de ello. Duele demasiado. No, literalmente, me duelen los dedos al recordarlo. La irregularidad de la lana, mi torpeza a la hora de buscar los puntos y lo pequeñín de los brazos culminaron en unas cuatro horas de juramentos en hebreo y soluciones chapuceras. Para entonces ya me la soplaba de lado todo; pegué un montón de papel pinocho al fondo de la maceta y le acomodé como pude, imaginando que el invento no aguantaría ni una noche antes de tener que buscar una solución más drástica (por alguna razón me daba un montón de penita pegar a Groot permanentemente al tiesto. Yo qué sé, igual quería dar un paseo o ir a la cocina a por un vaso de leche).

Pero cuando me levanté el domingo ahí estaba Groot en su maceta, tranquilamente a pesar de sus brazos deformes. El pobrecín se ha quedado sin hojas porque por pura casualidad su futura dueña y su consorte pasaron brevemente por Cantabria ese mismo día (pero el rato suficiente como para tener que dar un rodeo y traerme hasta Santander cuando Feve me traicionó de mala manera v.v LO SIENTO) y si a ella le ha gustado pues oye, algo habré hecho bien :D

Se nota que tiene parte de mí por la forma en que está permanentemente enseñándole el dedo medio al mundo

Se nota que tiene parte de mí por la forma en que está permanentemente enseñándole el dedo medio al mundo

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