tricotando (uso de este verbo tan rarito patrocinado por Ventrue) en el tranvía

En una hazaña sin precedentes he logrado dominar a mi débil cascarón y acostumbrarme a hacer punto en el tranvía. Sólo punto, porque por alguna razón el ganchillo hace que me maree aún más, pero no importa porque ahora mismo todo lo que me ahoga precisa de al menos dos agujas. Y mola! Una hora al día para adelantar! Y una hora al día para hacer estudios sociológicos totalmente subjetivos sobre los tipos de gentuza que me acompaña en mi epopeya! Principalmente cinco!:

* La gente que pasa, mi tipo preferido y el 80% del vagón. No creen que hacer punto en el tranvía merezca más atención que los otros mil pasajeros que están leyéndose Tormenta de Espadas, y tienen toda la razón. De hecho los que están leyéndose Tormenta de Espadas a estas alturas del 2013 no sólo merecen más atención sino también un camión de spoilers. Gracias por no hacerme sentir un bichejo raro.

* El otro tejedor perpetuo. Posiblemente a estas alturas os conocéis de vista, habéis hablado más de dos veces y os habéis añadido mutuamente en Ravelry, pero cuando os encontráis os dedicáis a tejer en silencio a no ser que alguien esté haciendo algo raro o lleve puesto algo que debe ser comentado. Hay una señora que trabaja en mi edificio pero no en mi compañía cuyos gustos laniles no podrían ser más distintos de los míos pero se hace abrigos. ABRIGOS. Abrigos simétricos de lanas de las que mutan. No me lo pondría jamás pero lo estudiaría como un alienígena a su abducido.

* El tejedor de incógnito. Suele ser un hombre. Llega. Se sienta. Te mira. Mira a los lados como si estuviera considerando la opción de sacarse un moco ahora que nadie presta atención. Abre su bolsa y saca el calcetín rosa fucsia y violeta que tiene a medias mientras os sonreís mutuamente con cara de “AAAAWWWWW YISSSS”.

Esto ocurre así, tal cual

* La gente que flipa y te mira y te remira y sencillamente OMG NO PUEDE CREERLO. Porque la gente dejó de hacer punto en el siglo XIX. O algo. Siempre me bajo con la sensación inquietante de que en dos paradas más me habrían sacado una foto disimuladamente para subirla en Imgur. A veces comentan entre ellos que no habían visto a nadie hacer punto desde el otoño de 1872, pero generalmente lo hacen en un tono de sorpresa, no como:

* El grupito de niños/as o estudiantes de Medicina o señores/as que se ríen y te señalan y ante los que sólo puedo decir llamadme abuela todo lo que queráis, en dos semanas yo me calentaré con un Fabergé precioso y exclusivo de lana teñida a mano mientras vosotros seguís rascándoos las ronchas que os deja esa bufanda de H&M hecha de acrílico derritecuellos y vello púbico comprado al por mayor :)

october outrageousness

Si pensáis que tanto silencio quiere decir que me he tomado las lanadas con tranquilidad este último mes, envidio ese universo alternativo. La verdad es que me estoy ahogando en WIPs que tendría que haber terminado hace meses, pero que han decidido sabotearme. Las tallas me odian. Si no puedo encontrar la combinación lana/agujas/puntos en un puto mitón está claro que jamás podré ponerme con todos esos jerseys encantadores de la muerte que le quedan tan monos a chicas con una talla 36.

Además se me ha perdido mi huso, con su vellón islandés. La vida me odia.

ALGUNAS COSAS QUE HICE EN OCTUBRE

Dr. Floydus nos abre las puertas de su palmera.

Dr. Floydus nos abre las puertas de su palmera.

* Comencé y terminé a Dr. Floydus. Floydus es el típico caso de proyecto que se te cuela por toda la puta cara en la cola del metro, pero te mira con tanta pena en sus ojos de mono con doctorado en ingeniería espacial que no puedes decir nada, por varias razones:

1. Te lo pide tu novio, que nunca te pide nada.
2. Es para el primer cumpleaños de su primo pequeño, que, dentro de mi aversión por los humanos y por los humanos menores de 3 años especialmente, al menos intenta no vomitarte encima ni babearte y te sonríe siempre que te ve. O se descojona en tu cara, aún no lo tengo muy claro.
3. Te da la oportunidad de librarte de un par de ovillos de ese algodón que compraste pensando que como el color te encantaba se te olvidaría que era algodón, fibra del demonio.

Por supuesto, la idea de regalarle el monito llegó una semana antes de su cumpleaños. Tuve que dejar de lado todo lo demás y ponerme con él. Lo terminé literalmente media hora antes de dárselo al homenajeado y tardé varios días en recuperar la sensibilidad en los dedos porque ARGH, ALGODÓN, FIBRA DEL DEMONIO. Pero ahí está, feliz, colgando de las plantas (al homenajeado le gusta más jugar con tupperwares).

Not pictured: montañas de frustración

Not pictured: montañas de frustración

* Terminé por fin la parte de punto de lion red for a direwolf girl. Para el resultado final habrá que esperar a Navidades y al post que subiré sobre cómo pasó de gurruño mojamero a cosa ponible. Stay tuned.

* Empecé el Glenallen de F, con ese ovillo enorme y semi-virgen de Madtosh Lace en Corsage que aparece en la foto. Lo empecé tres veces, más concretamente. Ahora mismo llevo 15 vueltas del cuarto recomienzo y me planteo deshacer y volver a empezar una quinta vez, porque no lo veo muy claro. Os he dicho que debería haber estado terminado para el 17 de Octubre? Ya.

* Empecé la tercera versión de la revenganza de los guantes de JP y ya me está haciendo llorar otra vez.

Ghghghgghgghghgh

Ghghghgghgghghgh

* Me abandoné a mis más bajos instintos de seda y alpaca bebé. Pero era barata. Y esponjosa. Y en teoría será una bufanda de Navidades para mi señora abuela a entregar en Mayo, imagino. Y ghghghghghgh.