the sheep we loved


Antes de enseñaros los resultados finales y explicaros más errores de principiante cometidos en el curso de creación de Vientogrís (hola, soy Adhi y le pongo nombre a todo), quiero agradecerle la experiencia a los animalejos que lo están haciendo posible. Puede que estuviera equivocada cuando decía que las ovejas son estúpidas, feas e inútiles, pero hay que entender que mi experiencia se basaba en Muriel, la enviada de Satán cabecilla del rebaño de la granja. Muriel era la cosa más cercana que tiene el mundo ovejil a un abusón de patio, una bola de lana grasienta de 100 kilos con cuernos y mala leche que, en vez de esperar su turno en el comedero como todas las demás, embestía el carro del forraje tan pronto como asomabas la nariz por la puerta. Muriel representaba esa actitud de “las reglas no son para mí” que odio tanto en bichos con lana como en monos depilados. Muriel era mi archinémesis en la granja, y desde entonces cada vez que pensaba en ovejas pensaba en ella. Las había mucho más majas, claro que sí, pero uno de mis poderes mutantes es acordarme más de los capullos que de la gente simpática.

Cuando decidí, después de varios meses de contención, empezar a hilar, lo hice un poco totalmente perdida. Dejándome guiar por siglos de sabiduría y sensatez, opté por dos acercamientos. Por un lado una filosofía tan antigua como la civilización misma: “Pilla lo más barato”. Por el otro, un sentimiento fruto de la experiencia y la objetividad: “Si puede ser, que no sea alemán”. Así terminé con un huso polaco y 200 gramos de lana inglesa comprados en una página gabacha.

Lo que no esperaba, y sólo descubrí después en uno de esos momentos de aburrimiento mortal en el que sólo te queda buscar chorradas en la Wikipedia o Google Images, es hasta qué punto había elegido sin proponérmelo LAS DOS RAZAS DE OVEJA MÁS ÉPICAS DE LA HISTORIA:

Una Jacob en su habitat natural, esperando a que den las cinco para desatar el Apocalipsis. Al primer señor que se atrevió a esquilar uno de estos habría que ponerle una calle.

Lincoln. De día oveja. De noche teleñeco de Jon Bon Jovi.

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2 pensamientos en “the sheep we loved

    • poco a poco, que todavía estoy acostumbrándome a las ovejas facilonas. por lo visto la alpaca es muy resbalosa y además hay que mezclarla (o comprarla ya mezclada, vaya) porque da muchisimo calor y es más frágil

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