cosucas monas: mis cuadernos actuales

Tengo preparada a medias una entrada sobre las distintas etapas que he tenido en esto de llevar diarios y mi adicción a la papelería, pero hoy sólo vengo a hablar de mi libro de mi organización actual.

Retomé lo de llevar un diario poco antes de que me operasen de la mano, el verano pasado. En realidad más que retomar lo de llevar el diario fue que: 1) decidí aprender a dibujar; y 2) encontramos un par de libretas Moleskine clásicas a un precio ridículo en una de las tiendas del pueblo, así que las compramos sin saber qué hacer con ellas sólo porque eh, 2 LIBRAS CADA UNA? SIRIUSLY? Una cosa en Instagram llevó a la otra y pronto estaba abusando del papel como si se fuera a acabar el mundo.

No, en serio, lo que ha aguantado ese pobre cuaderno no es normal

No, en serio, lo que ha aguantado ese pobre cuaderno no es normal

Entre la baja y la incapacidad para hacer otras cosas me dio tiempo a crear un hábito antes de volver al trabajo en octubre. Mi ritmo decreció espectacularmente, pero para sorpresa de todos los que me conocéis no terminé de dejarlo tirado. Es más, terminé la libreta y todo. Y puede que el 90% de lo que tiene dentro sea mierda pero PUF, hay algo de fetichista del papel en mi interior que hace que las libretas así gordas y llenas de papeles y totalmente deformadas me calienten el corazoncito. Son libretas llenas de cosas y usadas y manoseadas y serán más o menos bonitas por dentro pero dude, en cinco años seguro que vuelvo a abrirla y pienso “Anda, de esto no me acordaba”, y yo qué sé. Yo qué sé, esto es 100% mi estética:

AAWWW YISSSS

AAWWW YISSSS

A medida que veía venir el final del primer cuaderno empezó a reconcomerme una idea por la cabeza. A nada que hayáis echado un vistazo en la esfera del bullet journaling o similares habréis oído hablar de Midori y Travelers Notebook. Es el monstrenco del rollo, y hace diarios reutilizables y otras cosas de papelería, todo muy bonito. Todo muy caro también. Tienen una secta de seguidores que se bañan en patodólares como el tío Gilito, pero yo opté por la vía del proletariado y empecé a buscar fauxdoris (Midoris falsos, literalmente) en Aliexpress, al principio sólo “por mirar”. Luego porque “bueno, estoy a punto de acabarlo”. La verdad era que para algunas cosas la Moleskine se me quedaba pequeña (físicamente pequeña) y me atraía mucho probar el formato algo más grande de los fauxdoris. Aún así pasé por tres semanas de dilema tratando de decidir si me lo compraba o no: lo necesitaba de verdad? Iba a usarlo? Cómo y cuánto iba a usarlo? Podía encontrar recambios con relativa facilidad? Qué clase de recambios quería ponerle? Merecía la pena el gasto? Ay, pero no, para qué. Ay, pero sí, que me gusta mucho y seguro que lo uso. Ay, pero no, que si te aburres del tema es otro cuaderno más a la pila de cuadernos preciosos que te da pena usar. Ay, pero…

Me veo en la obligación de especificar que el gasto, incluyendo envío, eran siete dólares. Dos cafés (de mierda) en Starbucks. Por si alguna vez ponéis en duda mi capacidad para sobreanalizarlo todo.

Reader: I bought it.

Fauxdori de polipiel con bahía de fondo, paisaje marino.

Fauxdori de polipiel con bahía de fondo, paisaje marino.

El fauxdori venía con dos recambios: uno de papel kraft que uso para acuarela y collage y otro de papel lineado de agenda, además de un par de bolsillos para guardar mierdecillas. Canibalicé unos intentos de fauxdori bastante cutres que vendían en Natura en Navidades para añadirle otro recambio de kraft, de peor calidad, que utilizo para tomar notas en el momento. La Moleskine la uso como diario, con dibujines y el ocasional montón de washi. Y así empecé el año con lo que de momento sigue siendo mi “setup”, sin intenciones de cambiarlo más allá de seguir personalizando un poco más el fauxdori (de momento además del recambio nuevo sólo le he añadido una banda de lazo en vez de los elásticos, pero stay tuned que habrá más)

(ya no están así de limpitos y delgaducos)

(ya no están tan limpitos y delgaducos)

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diario octubre/ahora

He estado dudando un poco sobre si este blog de verdad, de verdad necesita otra afición más además del punto y el hilado, hasta que me he dado cuenta de que aunque he hecho punto últimamente no he acabado nada en una temporada. La verdad es que aún no me he acostumbrado del todo a tejer con el dedo pocho, apenas tengo tiempo para sacar las agujas, y en general estoy tomándome las lanas con calma. La mayor parte de lo que hago ahora se engloba en el mundillo de los distintos diarios, o en intentar aprender a acuarelear (“intentar” es la palabra clave aquí, porque tengo toda la sensibilidad y paciencia de tres camiones de orcos puestos de anfetas). Igual precisamente por eso estoy cómoda con los diarios: no planifico, no les dedico más tiempo que el que me lleva buscar lo que quiero usar y luego pegotearlo todo. Me hizo mucha gracia cuando compartieron una de mis entradas en el tumblr de gráficos con el comentario “Muy bonito pero requiere un montón de tiempo” porque ay, sweet summer child, qué engañada vive la gente; por una vez he encontrado una afición que más o menos se lleva bien con mi falta absoluta de esfuerzo.

Tengo planeada unas cuantas entradas sobre materiales (ogh), qué cuadernos uso actualmente (más de uno y menos de diez), la forma que toma esta obsesión (tentáculos y colmillos) y otras cosas del montón, pero de momento aquí va otra galería de las páginas que más me han gustado estos últimos meses (son todas las que están, pero no están todas las que son. Para todo todo y todo: Tumblr o IG)

Con la mano pocha una de las pocas cosas que podía hacer era pegotear papel y menear pinceles, así que he terminado cogiéndole el ritmo a lo de llevar un diario visual con más imágenes que texto (porque escribir durante más de cinco minutos todavía me molesta). Para muestra un botón (o 15 xD).

NUNCA MÁS (y van 4)

El primer chal un poco complicado que hice a ganchillo y que no quedó feo fue el de mi tía N. Guardo un pedacito especial de mi corazón para ese proyecto porque fue mi primer encuentro con las lanas de Madelinetosh, y aunque ahora ya me haya expandido y no pueda decir que son mi marca preferida (Dyeforyarn, soy tuya, call me) sí que sigo queriéndola mucho y estoy muy contenta de haberla conocido. Madtosh es ese novio que era más bien un amigo con beneficios y con el que rompiste sin mucho drama cuando ambos encontrasteis gente que os interesaba más, pero todavía os lleváis bien y os mandáis memes por facebook*.

Pero divago. Fue mi primera experiencia con Madtosh (bieeeen) y mi primer Maia (eeehhh). Y la cosa con el Maia fue que sí, aprendí bastante. Para cuando lo terminé sabía leer mis puntos bastante bien, algo que llevaba muy cuesta arriba, y me sabía el patrón de memoria, que es el principal problema del Maia. El Maia es EL TEDIO, así, con mayúsculas. Las cuatro mismas vueltas una vez, y otra, y otra, y otra. Si hay algún punto que no domines al empezarlo para cuando lo acabes podrás escribir disertaciones sobre él. El de mi tía N quedó un poco pequeñito porque me daba miedo quedarme sin lana y además todavía no bloqueaba con la alegría de torturador medieval con la que bloqueo ahora, y aún así acabe un poco cansada. No tenía intención ninguna de volver a hacer ese patrón.

Entonces mi madre me pidió ese patrón. No otro, ningún otro, ese. Y cómo le iba a decir que no a mi madre. Así que hice otro Maia. También con lana de Madtosh en Silver Fox, que tiene que ser uno de los colores más preciosos que tienen. Este quedó todavía más bonito, y más grande y mejor bloqueado porque ya le había perdido un poco más el miedo. También juré que ahora (entonces) sí que sí, que jamás, jamás volvería a hacer otro Maia, porque ya soñaba con sus putos puntos triples.

Y pasó el tiempo. Y le hice un chal a mi madre y a todas sus hermanas excepto a E, no porque no quisiera sino porque los chales que empezaba para E se me cruzaban de mala manera. Ya había empezado a hacer punto y sin exagerar, en dos años inicié y deshice al menos cinco chales y un poncho para E. Para la primavera del año pasado me empezaba a dar vergüenza intensa el no haberle hecho nada aún. Al principio intenté resistirme, pero pronto quedó claro: tenía que hacerle otro Maia. Era el destino. Así que hice otro Maia, esta vez eterno y sin miedo, con un acrílico interminable para que pudiera maltratarlo y llevarlo a la playa y tirarlo en la lavadora sin preocuparse. Y le encantó y la maldición se rompió. Y pensé que nunca tendría que hacer otro Maia porque de verdad, ya no me quedaba gente a la que quisiera tanto como para hacerles un Maia.

No contaba con Fer.

En su defensa diré que Fer no sabía que yo había jurado tres veces no volver a hacer un Maia y que me hizo muchísima ilusión que me encargase uno como regalo de cumpleaños para otra persona, porque si conocéis al Fer sabéis que aparte de ser un amor y lo mejor que se puede tener como amigo, el Fer es estiloso a morir. Y si le gustan las cosas que hacer como para regalárselas a otra persona es que eh, haces las cosas bien. Así que por un lado honor y ego por las nubes de que pensara en mí.

Por otro… bueno *señala los párrafos anteriores*

Esto fue en mayo, antes de que me rompiera el tendón. No voy a decir que me alegre de lo que pasó con mi dedo, pero digamos que para cuando empecé a recuperarme (todavía estoy en ello) tenía tantas, tantas, tantas ganas de coger las agujas que acometí el trocito de Maia que tenía parado desde junio con mucha alegría y mucho ímpetu, y luego ya cuando se me pasó la borrachera de “AY, QUE PUEDO HACER GANCHILLO OTRA VEZ” suplí el carrerón con inercia y sentido del deber. Y perseveré de una manera que asombró a propios y extraños porque soy la reina del “ya lo hago otro día”, pero esta vez no, y lo acabé a tiempo, y lo bloqueé y lo sequé y lo metí en un sobre y ya está con Fer y espero que a su destinataria le encante.

Otros datos: la lana es Zambezi, de Fleece Artist, en Sea Oak, y es una gozada esponjosa de seda y mohair con un corazón negro y cruel. No la caguéis con esta lana. Tratadla bien y con mimo, haced cosas bonitas con ella, pero si tenéis que deshacer puntos podéis empezar a llorar ya porque os garantizo que habrá lágrimas y se os romperá la hebra y os preguntaréis cómo algo tan delicado puede tener tan mala hostia. A modo de anécdota comentaros que en los cuatro Maias que he hecho la he cagado leyendo el patrón del primer motivo todas las veces. En el cuarto quise ir de lista y me dije “Adh, cuidado aquí que ya sabes que siempre la cagas, lee lentamente”. Y volví a meter la pata. Es así y punto.

(Ese no fue el error por el que tuve que deshacer una vuelta entera y enfrentarme a la ira de Zambezi, por cierto. Mi error no se ve si no te sabes el patrón de memoria. Como me lo sé yo a estas alturas).

Pero ya está. No habrá un quinto Maia, a dios pongo por testigo. No me pidáis un Maia porque pueden pasar dos cosas: posiblemente no os quiera tanto como para decir que sí, y prefiero ahorraros el disgusto. Y si os quiero lo suficiente como para decir que sí, diré que sí, y el disgusto me lo llevaré yo. No seáis malos. No me pidáis más Maias.

*por desgracia no hablo por experiencia propia pero espero sinceramente que esta clase de relación exista

aaay :(

Fiel a mi gloriosa tradición de hacerme daño con las cosas más tontas, hace un mes y medio conseguí montarme un pifostio moderado en el meñique de la mano derecha con la única cosa de toda la tienda que ni pesa ni corta. Al principio pensé que era una brecha sin más, hasta que la herida empezó a cerrarse y me dí cuenta de que algo me hacía clic en el dedo. Fui al traumatólogo aprovechando que estaba en Santander. Resulta que me he roto la bandeleta lateral, que por lo visto es lo que hace que pueda estirar el deduco*, y van a tener que abrirlo y escarbar y recoserlo, pero para eso antes necesito superar las tres pruebas del torneo de los tres magos, recuperar el anillo único y liberar Narnia porque todos sabemos cómo las gastan los ingleses**.

Esto ha tenido varias consecuencias:

  1. Tengo que llevar una órtesis que me duele la vida.
  2. Me duele la vida.
  3. Apenas puedo usar la mano derecha, y por supuestísimo soy diestra
  4. NO PUEDO HACER PUNTO PORQUE EL UNIVERSO ME ODIA

En general no puedo escribir durante más de cinco minutos, ni jugar a nada en la xbox que requiera algo de soltura, ni fregar (gran pérdida), ni echarle horas al Crusader Kings. Por supuesto también escogí los dos días antes de ir al médico en Santander, cuando todavía creía que esto podía arreglarse con una venda y rehabilitación, para decidirme a aprender a dibujar/pintar y comprarme esto:

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La órtesis y el dolor y en general la pity party que me llevo echando desde entonces han echado por tierra todas mis intenciones de progresar. Sin embargo, al contrario que hacer punto o ganchillo, que ha resultado ser por completo imposible, sí que hay cosas que puedo hacer con las acuarelas siempre que no le dedique mucho tiempo/no insista demasiado en que queden bien. Por ejemplo, pseudo-galaxias.

 

Hoy incluso hice como que soy la clase de persona con paciencia y esforzada que empieza la casa por los cimientos en vez de por la veleta! Hice mi propia carta de colores! Repetí al menos 20 que tenían que ser distintos!13782063_10153728211618862_4234175928795087040_n

Y aunque por un lado me está gustando mucho experimentar con color después de una vida dedicada a garabatear en boli y cutremente, mi dedo biónico me está poniendo la zancadilla constantemente y en general es una fuente de frustración así como constante, añadida a la frustración constante de haber esperado 33 años para decidir que quiero ser capaz de dibujar algo más que gente bizca.

Lo que vengo a decir es que va a pasar una temporada (más de 2 semanas y menos de 7 años, espero) antes de poder volver a hacer punto. Con lo bien que iba con las cosas que tenía entre manos :( Eso no quiere decir que el blog pase a ser sobre pinturas, porque no hay por donde cogerme en general, pero en fin, generalizará un poco más.

(Si no habéis tenido suficientes galaxias mal manchadas, también me he abierto una cuenta en instagram sólo para meter todos estos experimentos: holyblankspacebarman).

 

*En realidad era porque no aprobaban mis modales de plebeya al beber el té, así que alguien tiene que encargarse de que estire el meñique en condiciones

**OPERADME O CORTADME LA MANO, HIJOS DE LA PÉRFIDA ALBIÓN, PERO QUE SEA YA

mayapple 2.0 – más grueso, más centelleante, 100% imposible de fotografiar

Como no tuve bastante con el borde del Mayapple que hice para la excelvillosa Gin y si algo me motiva en esta vida es acabar odiando al universo, cuando todavía no había acabado el de Gin ya había empezado otro. Mismo patrón, distinta lana, ahora con abalorios. Literalmente. A las señoras de la peluquería de mi abuela les motivaron una barbaridad los abalorios y di la clase de engarzado más puesta de laca del mundo.

Yo en realidad tenía otra cosa pensada para mi madre, pero entonces a mi madre se le cruzó por delante el de Gin y el destino hizo el resto. También tenía pensado acabarlo para Reyes. Este chal es una larga lista de cosas que iban a ser de una manera hasta que Murphy dijo “Jaaaaajajajajajajajaja qué mona e ingenua que eres a veces” y fueron de otras pero no me importa porque mi señora madre está muy contenta con él así que valió la pena y tal. Me sirvió para aprender varias cosas:

– Pretender encontrar agujas de cualquier talla que no sea X o X.5 en Santander? Más me vale aprender a tallar madera por mi cuenta.

– La lana dijo desde el principio “yo fotos no” y, efectivamente, ella fotos no. No sé cuántas fotos le he sacado a esta (maravilosa, preciosa, suavísima, superlativa) lana, pero así a ojo más de 50 y menos de un millón. Sabéis en cuantas he conseguido captar su color real? Os daré dos pistas: es un número entero y menor que uno. Así que no tengo más remedio que robarles una foto a las chicas de DyeforYarn/Wool, para que os hagáis una idea de este chal que en realidad no es azul marino, por mucho que mis cámaras se empeñen.

"Peacock butterfly taking a dirt nap", se llama, porque no sólo tienen los colores más guays del mundo, también los nombran cosas así

“Peacock butterfly taking a dirt nap”, se llama, porque no sólo tienen los colores más guays del mundo, también los nombran cosas así

– Este borde sigue siendo interminable y es el último Mayapple que hago. Por otro lado es muy adecuado que haya sido para dos de las mujeres más guays de mi vida <3

– Esa aguja de 3.75mm imposible de encontrar? Una se va a romper de la forma más tonta posible a una semana de tener que entregar el chal, cuando te queden tres vueltas del cuerpo.

– Cuando encargues la aguja de repuesto a Amazon histérica perdida recuerda que a veces para la gente de Amazon España todo lo que sea tejer es lo mismo, así que no les importa usar la misma foto con dos agujas para dos anuncios distintos: el del set de 6 agujas de doble punta (en el que vienen 6) y el de las intercambiables que de hecho necesitas (en el que vienen 2). Seguro que no necesitáis pistas para saber qué fue lo que pedí, por acelerada. Para más INRI recordemos que me quedaban un par de vueltas del cuerpo; si ya hubiera estado en el borde habría podido usar las de doble punta. He mencionado que esto fue en Navidades, con festivos por todas partes? FIESHTAAAA.

– Sí, mi madre recibió un chal con las agujas todavía puestas y una cuarta parte del borde en la mañana de Reyes. El universo estaba contra mí, qué queréis que le haga.

por qué no tejo muñecos (sólo que sí que lo hago)

En general soy una tejedora por proceso más que por resultado: lo que más me gusta de todo esto es ir viendo cómo algo crece y la parte del hacer más que el tener. Por otro lado también me encanta terminar las cosas y ver el proyecto finiquitado y mono y fotografiable, pero eso me dura menos. Mi problema con los muñecos es que el proceso de hacerlos me suele agotar. Odio rematar. Odio las cosas en mil piezas. Odio las piezas pequeñitas que hay que sujetar con tres manos para no cagarla. Y además los muñecos nunca cumplen mis expectativas, nunca quedan tan cucos como lo que tenía en mente y la verdad, para sentirme frustrada por mi inutilidad ya tengo escribir, no necesito más hobbies que me depriman.

El caso es que he hecho unos cuantos juguetes y me he puesto a pensar. Al final entre una cosa y otra resulta que la única razón por la que hago muñecos es cuando son para otra gente, y entonces los hago de mil amores (parcheados de juramentos en hebreo y promesas de no volver a meterme en esos berenjenales). A lo tonto y mirando mi página de proyectos de Ravelry resulta que he hecho un puñado nada desdeñable de muñecos para alguien que no teje muñecos (así que obviamente sí que lo hago). Fueron de las primeras cosas que hice porque resulta que por muy frustrante que sea rematarlos, haciendo muñecos se aprende un huevo; la menda no tendría ni idea de qué son las short rows o el i-cord si no fuera por algunos de ellos.

Y otra cosa que me gusta de la muñequería es que da igual lo poco satisfecha que quede yo, a sus futuros dueños les suelen encantar. Así he terminado, por ejemplo, haciendo dos de los elefantes de Sarah Keen, uno un poco tuneado para que parezca Max Rebo, y que ahora mismo viven en las cunas de dos niñas poco más grandes que ellos.

Total, que de vez en cuando alguien me pide un muñeco o decido que totalísimamente tengo que hacerle un muñeco a alguien, y me embargo en el horror de piecitas minúsculas y relleno y remates que son. No pasa muy a menudo, pero pasa, y como soy ligeramente obsesiva me pasa algo que no suele darse con chales y cosas más grandes: si los empiezo tengo que acabarlos lo antes posible. Puede que eso tenga que ver con el agotamiento mental que me dan.

Así que cuando antes de Navidades mi amiga de la infancia, la excelvillosa MA, me preguntó si estaría dispuesta a hacerle un encargo de cuatro amigurumis de los Vengadores para una amiga suya, hice lo que cualquier Adhara que no teje muñecos haría: dije que por supuestísimo que sí. Y fue un poco pesadilla. Y aprendí varias cosas, niños:

1. No digáis que sí a la brava sin tener ni siquiera un patrón, o igual terminas teniendo que rediseñar casi por completo otro que no tiene gran cosa que ver. Y eso lleva tiempo.
2. Comprad lana de más.
3. Comprad lana que sea del mismo peso (y de más). No os fiéis de la etiqueta, comprobad esa mierda. O podría pasar, hipotéticamente, que Thor quede más grande que Hulk. Hipotéticamente.
4. Comprad lana de más, en serio, o es posible que tengáis que pedir a vuestra madre que os mande lana desde España. Y es bastante caro. Y se come la mitad de los beneficios. Pero como la mayoría de gente no es gilipollas como lo soy yo, imagino que a vosotros no os pase.
5. Mandadle cartas a Marvel para que le corten el pelo a Thor o algo, porque mucha melena Pantene pero perdí tres años de mi vida con esa cabeza.
6. A Hulk le quedan fantabulosos los pantalones hechos con lana morada con purpurina, pero en las fotos siempre va a salir azul.

Al final tras mucho dolor de cabeza y mucho cagarme en Marvel ya están los cuatro esperando a que los recoja su dueña definitiva, después de dar tumbos arriba y abajo del mar Cantábrico como artistas de circo. Más le vale Espero sinceramente y sin locura ninguna que le gusten :D

avengers

todo lo que la luz toca es borde

En mi larga tradición de hacer cosas para gente que lo mola todo, hacía años que le debía algo a Gin. Cuando digo años quiero decir que Gin fue la artífice de que decidiera aprender a hacer ganchillo y retomase el punto y llevaba desde entonces arrastrando este ovillo de MadTosh Lace en Ophelia, incluso cuando Gin ya había sido su habitual persona excelente y me había hecho un chal precioso y esponjoso y un gorro adorable. Y yo no le había hecho nada porque soy lo peorcísimo, afrontémoslo. El hecho de haberlo terminado por fin no me exime del peorcismo de haber tardado TRES AÑAZOS.

No han sido tres añazos con el mismo proyecto, claro. Obviamente. Cuando compré la lana, hace tres años (la primera lana de Madeline Tosh que compré, de hecho), no sabía hacer punto. La primera encarnación de este proyecto fueron los comienzos de un chal de ganchillo pero afrontémoslo: mi amor por el ganchillo siempre fue medio tibio y nunca terminó de cuajar. Luego aprendí a hacer punto y lo deshice. Empecé Aeolian, la cagué espectacularmente. Lo deshice otra vez. Empecé Haruni. Lo odié. Lo deshice otra vez. Llegué bastante lejos con Echo Flower. Se volvió totalmente ilógico, como si a mitad del patrón me lo hubieran cambiado por otro. Lo deshice. A estas alturas empecé a ponerme nerviosa porque ya había tenido una madeja de esta lana deshaciéndoseme en las manos después de estar ovillada demasiado tiempo y además me sentía la peor amiga-tejedora del universo.

Y entonces llegaron las rebajas en la tienda de Dee O’Keefe y me crucé con Mayapple y se abrieron los cielos. La lana aguantó, el patrón era entretenido y el cuerpo fue rápido. Luego se abrió el infierno y vomitó ese borde que parece que no va a terminarse nunca (y ahora estoy repitiendo la experiencia con abalorios, literalmente, para mi señora madre. Porque soy masoquista). El patrón originalmente pide lana fingering pero yo lo hice con lace, así que tuve que añadir un par de repeticiones del cuerpo. El borde es el horror, EL HORROR. Pero luego lo terminas y lo mojas y lo bloqueas y se abre y es ligero y delicado y casi, casi lo bastante maravilloso como para merecerse una dueña como Gin <3

vueling me toca las agujas

Una de las preguntas que más se repiten en Ravelry (y se repite mucho mucho) es si se pueden llevar agujas de punto en el equipaje de mano y si se puede hacer punto durante un vuelo/en el aeropuerto. La respuesta es siempre la misma: en teoría y en general sí, pero queda a la discreción del control de seguridad del aeropuerto desde el que se vuela  y de la compañía. En el 99% de los casos en el avión les parecerá chachi piruli todo lo que haya pasado por seguridad y de lo que no puedan sacar dinero (hola ryanair!).

Llevo haciendo punto/ganchilleando casi cinco años. Mientras vivía en Frankfurt cogía una media de 12 vuelos al año y en todos ellos me llevaba dos cosas para pasar el rato: el kindle y el punto. He volado con Iberia, Emirates, Ryanair, Lufthansa, LAN, British Airways, Easyjet, KLM, Air Malta, Air France y un par de compañías más que me mandan una cantidad indecente de spam prácticamente a diario. Nunca he tenido ni el más mínimo problema con las agujas, ni en seguridad ni en el avión, más allá de algún puto crío con las manos sucias intentando tocarme la labor en la sala de embarque.

JA! HASTA AHORA!

El otro día volé por primera vez en Vueling. Cuando llevaba media hora a saco con el chal que tengo que terminar para Reyes, se me acercaron la sobrecargo y una de las azafatas (safety in numbers imagino, por si me ponía violenta con mis armas de destrucción masiva) y me dijeron muy serias que qué hacía haciendo punto. Que no se podía hacer punto en el avión. Me quedé bastante confusa porque estaba muy metida en mi chal y en mis auriculares y me repitieron que estaba prohibido por ley tener agujas en el equipaje de mano. Ahí, para qué negarlo, ya tomé aire pensando que me había tocado el premio gordo azafatil. Les expliqué que qué raro porque he volado bastante a menudo y nunca he tenido problema, y las agujas de punto están incluidas como excepciones en la mayoría de normativas.

Y las azafatas me responden que está totalmente prohibido desde siempre de toda la vida de dios y que no entienden cómo pudieron dejarme pasar en seguridad. Que todas las veces que he volado con agujas lo he hecho actuando en contra de la ley (mamá, soy una criminal!). Entonces una de ellas se fijó en que las agujas eran muy obviamente de plástico y con cara de haber descubierto América dijo “ay, claro, es que son de plástico y seguro que no se ven en el detector”.

Llegados a este punto tomó el mando mi sensatez y en vez de reírme en su cara porque esta gente que trabaja en aviones pensase que la pantalla del control de seguridad no lo ve absolutamente todo, incluyendo el plástico de botellines, consoladores, metralletas de resina y agujas de punto por igual, decidí callarme que llevaba en la maletita encima de nuestras cabezas al menos una veintena de agujas de distintos tamaños y materiales incluyendo niquel, fibra de carbono y otros metales. Me atrevería a asegurar que los de seguridad lo habían visto perfectamente. Los de seguridad tienen cero problemas con que lleve agujas de punto en la maleta porque las agujas de punto están permitidas a través de seguridad y en prácticamente todas las compañías que vuelan dentro de Schengen (menos Vueling).

Pero me callé porque no me apetecía que me echaran del avión (quería mi turrón y mis polvorones, vale?) y al cabo de diez minutos volvió una de ellas a decirme que bueno, que ya que estaba que podía seguir haciendo punto mientras no intentase secuestrar el avión con unas circulares amarillo moco radiactivo.

En estas cosas obviamente queda todo a discreción de quien quiera que conduzca el avión, así que si me dicen que no haga punto en aviones de Vueling obviamente no lo haré. Lo que me toca los cojones es que me repitieron varias veces que era ilegal y que me las tenían que haber quitado en seguridad y eso directamente no es verdad.

La normativa del Reino Unido especifica CON TODAS LAS LETRAS que las agujas de punto están permitidas tanto en el equipaje de mano como en el facturado. También lo dice la TSA americana. La respectiva organización española se queda en un vago “nada que pueda usarse como arma” y no he encontrado mucha más información porque es una página muy poco navegable cuyo link venía roto, para empezar (A++++, España, como de costumbre). Por eso nadie en seguridad se llevó las manos a la cabeza ni me sacaron de la cola esposada, Vueling. Así que no me toquen los cojones echando pelotas fuera con que “cómo se les puede haber pasado en seguridad” (a los de seguridad no se les ha pasado nada) y tratándome de gilipollas con el “no no, está prohibido por ley” porque aquí el único problema es de Vueling. Vueling, específicamente, no el aeropuerto y desde luego no la normativa. Que el avión es suyo y se lo follan cuando quieran, vale, pero entonces que digan claramente “a los expertos en seguridad ultraparanoicos de la TSA se la pela porque saben que no vas a secuestrar a nadie con esa mierda, pero Vueling no quiere que hagas punto en el avión because reasons”.

Vueling: espero que nadie os teja nunca nada calentito y que todas vuestras bufandas piquen.